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Seguridad y Soberanía Alimentaria

Seguridad y Soberanía Alimentaria
Introducción
Principios
Políticas
INTRODUCCIÓN
En el actual contexto internacional el debate sobre la agricultura y la alimentación se encuentra polarizado, debido fundamentalmente a la profunda crisis que amenaza de muerte por hambre, desnutrición y enfermedades a millones de seres humanos en todo el planeta. Por un lado, quienes en su ánimo egoísta, codicioso y mercantil han utilizado innumerables formas de mantener a todo costo y riesgo sus ansias de dominación y esclavitud, llevando a cabo políticas y acciones capaces de poner en peligro el hábitat de la especie humana, que han juntado su poderío en la creación de un orden económico letal, agravado hoy por la Globalización Neoliberal y defendidas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los gobiernos de los países más ricos que imponen con gran desfachatez acciones en la OMC para hacer más prósperos los negocios de las grandes transnacionales. Y por el otro lado, a millones de personas que padecen cada una de estas políticas y acciones en la que nos encontramos las organizaciones de medianos y pequeños agricultores, de trabajadores agrícolas, mujeres, comunidades indígenas y negras de Asia, África, América y Europa, que nos organizamos en la Vía Campesina con el propósito de aunar voces y acciones contra quienes a lo largo de la historia nos han desplazado de nuestras tierras y hogares, y hoy como ayer, pretenden asfixiarnos con los mecanismos económicos y formas tecnológicas impuestas a nuestras sociedades y pueblos, por ello somos defensores de los derechos a trabajar la tierra, producir y difundir un sistema de agricultura que permita la preservación del medio ambiente, la factibilidad económica y la sostenibilidad social.

CONCLUSIÓN Y RECOMENDACION
Venezuela, como cualquier país del mundo tiene la obligación de encarar el reto que implica asegurar la seguridad alimentaria de su población hacia el inmediato futuro.

Sin embargo, no son pocos los intereses que se contraponen en el largo plazo sobre todo cuando en la época de la denominada globalización se busca justificar la apertura unilateral de los mercados de estas economías pequeñas para que las grandes puedan realizar sus excedentes.

Es dentro de este contexto que se plantean los lineamientos generales de la seguridad alimentaria para Venezuela.

Se debe mantener una visión integral de la seguridad alimentaría.

Revalorización del papel de la agricultura en el país, no solamente como productora de alimentos, sino como empleadora de mano de obra y dinamizadora del resto de la economía.

Reconocimiento de la diversidad cultural, productiva y socioeconómica de las poblaciones objetivo.

Fortalecimiento institucional de los entes encargados de llevar adelante las estrategias de seguridad alimentaría

Los programas para la seguridad alimentaría permiten compensar los ingresos insuficientes o inexistentes, de las familias.

Deben incorporar elementos para el rescate de la cultura alimentaría tradicional y estimular la investigación sobre este tema.

Propiciar la producción nacional de los insumos agrícolas tales como semillas y fertilizantes.

Es necesario hacer los mayores esfuerzos para crear una red de sistemas de información para el seguimiento y evaluación de los programas de seguridad alimentaría en el país.

SEGURIDAD Y SOBERANÍA ALIMENTARIA
Soberanía Alimentaria: es el derecho de los países y los pueblos a definir sus propias políticas agrarias, de empleo, pesqueras, alimentarias y de tierra de forma que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas para ellos y sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a producir los alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sí mismos y a sus sociedades 1.

Seguridad Alimentaria: Existe seguridad alimentaria “Cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a los alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfagan sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida sana y activa”

La soberanía alimentaria involucra:

Priorizar la producción agrícola local para alimentar a la población, el acceso de los campesinos y campesinas a la tierra, al agua, a las semillas y al crédito. De ahí la necesidad de reformas agrarias, de la lucha contra los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) para garantizar el libre acceso a las semillas, y de mantener el agua en su calidad de bien público a repartir de una forma sostenible.

El derecho de los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir, y cómo y quién se los produce.

El derecho de los países a protegerse de las importaciones agrícolas y alimentarias demasiado baratas (dumping).

Precios agrícolas ligados a los costos de producción; esto será posible siempre que los países o las uniones de países tengan el derecho de gravar con impuestos las importaciones demasiado baratas, que se comprometan a favor de una producción campesina sostenible y que controlen la producción en el mercado interno para evitar excedentes estructurales.

La participación de los pueblos en la definición de la política agraria. El reconocimiento de los derechos de las campesinas que desempeñan un papel esencial en la producción agrícola y en la alimentación.

Vía Campesina considera que las políticas neoliberales destruyen la soberanía alimentaria, ya que estas priorizan el comercio internacional ante la alimentación de los pueblos. Y que no han contribuido en absoluto en la erradicación del hambre en el mundo. Por el contrario, han incrementado la dependencia de los pueblos de las importaciones agrícolas, y han reforzado la industrialización de la agricultura, poniendo así en peligro el patrimonio genético, cultural y medioambiental del planeta, así como la salud de su población. Finalmente, han empujado a millones de campesinos y campesinas a abandonar sus prácticas agrícolas tradicionales, al éxodo rural o a la emigración.

Instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) han aplicado estas políticas dictadas por los intereses de las empresas transnacionales y de las grandes potencias. Acuerdos internacionales como los de la OMC, otros regionales como el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), o bilaterales de “libre” intercambio de productos agrícolas, permiten a dichas empresas controlar el mercado globalizado de la alimentación. Las organizaciones campesinas consideran que la OMC es una institución totalmente inadecuada para tratar los temas relativos a la alimentación y a la agricultura, por lo que han exigido que esos temas salgan de su órbita de negociación.

Los defensores de la soberanía alimentaria no están en contra del intercambio de productos, sino de la prioridad dada a las exportaciones. El acceso a los mercados internacionales no es una solución para los campesinos, cuyo problema es antes que nada la falta de acceso a sus propios mercados locales invadidos de productos importados a bajos precios. Actualmente, sobre todo Estados Unidos y la Unión Europea abusan de ayudas públicas para reducir sus precios en los mercados internos y para practicar el dumping con sus excedentes en los mercados internacionales, destruyendo la agricultura campesina tanto en el Norte como en el Sur. El auto sacrificio del granjero coreano Lee Kyung Hae durante la Conferencia Ministerial de la OMC en Cancún (setiembre de 2003) se convirtió en un trágico símbolo de esta desesperante situación.

En noviembre de 2003, al término de la II Reunión Ministerial sobre Agricultura y Vida Rural mantenida en Panamá, los ministros de Agricultura de las Américas suscribieron el Plan Agro 2003-2015 con la intención de impulsar el desarrollo del sector hasta el año 2015. Este plan de acción surgía en momentos en que las negociaciones comerciales se trababan en torno al tema de la agricultura, tanto a nivel de la OMC (cuyo fracaso en Cancún tuvo que ver, en parte, con la disconformidad de los países en desarrollo respecto al tratamiento de la cuestión agrícola en la Declaración de la conferencia), el ALCA y los diferentes tratados de libre comercio regionales.

Principios
En principio cuando hablamos o nos referimos a la soberanía alimentaria, lo hacemos en cuanto al papel del Estado Nacional, su responsabilidad como elaborador de las políticas públicas denominadas Políticas de Estado, en todo caso el gobierno es el brazo ejecutor de esas políticas.

Políticas
Los partidarios del concepto de soberanía alimentaria plantean un marco para la gobernanza de las políticas agrícolas y alimentarias que incorpora una amplia serie de temas, tales como la reforma agraria, el control del territorio, los mercados locales, la biodiversidad, la autonomía, la cooperación, la deuda, la salud, y otros relacionados con la capacidad de producir alimentos localmente.

Abarca políticas referidas no sólo a localizar el control de la producción y de los mercados, sino también a promover el Derecho a la alimentación, el acceso y el control de los pueblos a la tierra, agua, y recursos genéticos, y a la promoción de un uso ambientalmente sostenible de la producción.

En febrero de 2007 tuvo lugar el Foro por la Soberanía Alimentaria en Nyeleni (Kenya) organizado por La Vía Campesina y la Marcha Mundial de Mujeres. Su objetivo, en palabras de la activista y participante en el Foro Esther Vivas era: “llevar a cabo un debate estratégico sobre qué se entiende desde los movimientos sociales por soberanía alimentaria, qué propuestas concretas se reivindican y cómo llevarlas a cabo”. En el Foro de Nyeleni se enfatizaron también los vínculos entre el movimiento por la soberanía alimentaria y el movimiento feminista, debido al papel central que juegan las mujeres en el mundo rural. Esther Vivas señala que ” Las mujeres tuvieron un papel central como dinamizadoras y participantes en el evento. Un día antes del inicio del foro se celebró, en el mismo recinto, un encuentro promovido por la Marcha Mundial de Mujeres con dos objetivos concretos: poner en común las opiniones de las mujeres sobre soberanía alimentaria y establecer aportaciones conjuntas al foro. Las mujeres reunidas reclamaron el mito de Nyéléni, una mujer campesina maliense que luchó por afirmarse como mujer en un entorno desfavorable. De hecho, el Foro por la Soberanía Alimentaria recibió el sobrenombre de Nyéléni en homenaje a esta leyenda.”

Agricultura Campesina y Ancestral:
Agricultura campesina y prácticas tradicionales” Es preciso devolverle a la agricultura, la sacralidad de la que fue despojada por el modelo de agricultura industrial. Es preciso también, retomar el modelo de agricultura tradicional fundado en el uso de abonos e insecticidas naturales, controles biológicos y rotación de cultivos.” Con la aparición de la agricultura, hace más de 12 mil años atrás, se inició una transformación decisiva y trascendental en el desarrollo ulterior de toda la Humanidad. Este profundo cambio cultural que la agricultura representa y trajo, vendría a marcar, a partir de ese momento, todas las expresiones concernientes a la vida de todos los seres humanos. Del misterio y seguramente fascinación, que nuestros antepasados más lejanos le profesaron al sol, a las lluvias y al crecimiento y reproducción de los animales y las plantas; se fue pasando poco a poco, a una adecuación e interacción inevitable con el medio natural.

De allí que la agricultura debió, sin duda alguna, influir poderosamente entonces, en la génesis, desarrollo y justificación, de todas las nociones mágicas-religiosas que los pueblos precolombinos fueron forjando y transmitiendo de generación a generación, a lo largo de todo el esplendor que tuvieron sus civilizaciones. Por tanto, la agricultura no se limitó a ser la base fundamental para cubrir las necesidades básicas relacionadas con la alimentación, la provisión de medicinas, combustibles, ornamentos y materiales de construcción; sino que y en virtud de ese extraordinario y decisivo rol que simbolizaba en sus vidas, se valieron de ella para fundamentar una hermosa, rica y maravillosa cosmovisión religiosa.

De ese modo, las civilizaciones indígenas precolombinas que ocupaban las zonas de los Andes y Mesoamérica principalmente, forjaron tanto en la agricultura como en la religión, a dos de sus más importantes legados culturales. La agricultura, que hizo posible adelantar explicaciones elementales de los misterios de la muerte y el sentido y conservación de la vida, asuntos tan apasionados como preocupantes entre los grupos indígenas, influyó decisivamente en la formación y cohesión de las comunidades pre-hispánicas, alrededor de creencias y valores fundamentados en mayor medida, en concepciones animistas y naturalistas.

Así, un conjunto de ceremonias, fiestas y prácticas de orden mágico, invocaban y evocaban a todo lo largo del continente, a dioses que representaban al sol, la lluvia, la tierra, la fertilidad, los vientos y las cosechas. Pacha mama, Inti, Viracocha, Ixtoh, Tlaloc, Quetzalcóalt y Chac, son sólo algunos nombres que incas, mayas y aztecas, veneraban con asombrosa devoción, por su fe inalterable en que de ellos dependía enteramente el desenvolvimiento de sus actividades agrícolas.

Eso explica porque la impresionante ciudadela de Teotihuacán, el lugar de los dioses, según la lengua azteca y que llegó a tener un gran esplendor en el siglo VII, contara con un hermoso templo dedicado a la agricultura; del mismo modo que en la concepción muy particular que poseían los mayas sobre el mundo, apareciera en el centro del universo una gigantesca planta de maíz. Tal vez esta gran interdependencia entre agricultura y religión precolombina, permitió que las observaciones del escultor Robert Morris en una de las figuras trazadas entre los siglos VI y XVI en la llanura de Nazca, en Perú, fuera interpretada como “un ritual relacionado con las lluvias, las estaciones del año y las cosechas”.

Muchas plantas indoamericanas como ciruela, aguacate, maíz y cacao, entre otras, fueron consideradas como de origen divino por los aborígenes precolombinos. De allí nació la extraordinaria importancia que desempeñó el cacao como alimento y como moneda entre toltecas, chichimecas y mayas, luego que fuera entregado por el dios blanco Quetzalcóalt. Mientras que el maíz llegó a tener un carácter tan sagrado y monumental para el maya quiché, que aparece en la propia gestación de los primeros hombres sobre la tierra. “……..De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados.” (Popol Vuh).

Sin embargo, toda esta cosmovisión religiosa que nació y se amparó en armónica relación y sustento con las prácticas y fines de la agricultura indígena, en épocas más recientes, ha ido gradualmente desapareciendo y en su lugar se ha venido imponiendo, una agricultura que no necesita invocar ningún dios, mas que el del mercado, para privatizar las semillas, los animales y las cosechas; para destruir los recursos y las bases fundamentales que hacen posible la actividad agrícola; para satisfacer primeramente exigencias comerciales y lucrativas, antes que las necesidades humanas más perentorias.

En efecto, la agricultura que hoy impera en nuestro planeta se encuentra en franco conflicto con los mismos recursos de los que depende para su existencia. Ésta renunció a la visión holística que fue decisiva para los pueblos originarios, que no veían ninguna separación entre el mundo natural y lo humano, para asumir la interacción hombre-naturaleza como una rivalidad siempre permanente. Los procesos agrícolas, lejos de abordarse entonces, desde la óptica de su complejidad intrínseca, fueron reducidos a una uniformidad y a una homogenización sin ninguna justificación válida, más allá de la que proporciona el lucro desmedido.

De allí que las prácticas agrícolas prevalecientes se constituyeran en las responsables directas de la profunda crisis ecológica y social en que se sustenta el actual modelo, basado principalmente en monocultivos, agroquímicos, semillas de altos insumos, erosión genética, mecanización de los procesos e irrigación intensiva. A esto ahora hay que sumarle sus cultivos transgénicos, tecnología Terminator, Zombie, y el patentamiento de plantas, animales y conocimiento tradicional.

Es preciso devolverle cuanto antes a la agricultura, la sacralidad de la que fue despojada por el modelo de agricultura industrial, incapaz de resolver el hambre que padecen más de mil millones de hambrientos y cuyas prácticas han degradado más del 25% de las tierras agrícolas y causado daños irreparables por salinización y alcalinización, al 10% de las tierras irrigadas en el mundo.

Es preciso también, retomar el modelo de agricultura tradicional fundado en el uso de los abonos e insecticidas naturales, los controles biológicos y la rotación de cultivos. Estamos en definitiva, en el instante en que nos vemos obligados a revalorizar nuestros conceptos y procedimientos agrícolas, en que debemos restablecer nuestros respetos a la Gran Madre de los antiguos o a la Pacha mama de nuestros antepasados indígenas.

Agricultura Campesina Alimentaria Frente a la Crisis Global
Las crisis cíclicas del sistema repercuten en los mercados productivos, el incremento de precios no beneficia a los productores y campesinos; las ganancias se atascan en las cuentas de las grandes corporaciones. Los insumos productivos, perniciosos y no perniciosos, dependientes de las importaciones aumentan sus precios vertiginosamente, y a quien corresponde pagar esa factura es a los más pobres. El mercado global no cubre a todos “globalmente”.

En el plano medioambiental las amenazas son latentes; en el corto plazo se seguirán produciendo ciclos estacionales inestables (sequías, lluvias intensas), el despale indiscriminado y sus consecuencias (erosión acelerada de los suelos, traslado de agro tóxicos y otros contaminantes hacia los cuerpos de agua superficiales y subterráneos) y la permanencia de prácticas productivas agresivas (tumba-roza-quema) son entre otros algunos de los factores que limitarán en el futuro cercano las capacidades productivas del país.

En una escala global los efectos medioambientales están fuera de una capacidad nacional de respuesta; el cambio climático (calentamiento global y manifestaciones de mega fenómenos meteorológicos) y sus consecuencias en los próximos 20-30 años son poco o nada considerados en la matemática socioeconómica y ambiental de nuestras instituciones públicas y privadas.

El mundo entero está en crisis, una crisis de dimensiones múltiples, una crisis de alimentos, de energía, del clima y de las finanzas. Las soluciones que nos ofrecen desde el poder – mas libre comercio, semillas transgénicas, etc. – ignoran que la crisis es producto del sistema capitalista y del neoliberalismo, y solo profundizarán sus impactos. Para encontrar soluciones reales, mas bien hay que mirar hacía la soberanía alimentaria que propone la Vía Campesina.

Como llegamos a la crisis?

En las últimas décadas hemos visto el avance del capital financiero y de las empresas transnacionales, sobre todos los aspectos de la agricultura y del sistema alimentario de los países y del mundo. Desde la privatización de las semillas y la venta de agro tóxicos, hasta la compra de la cosecha, el procesamiento de los alimentos, y su transporte, distribución y venta al consumidor, todo está ya en manos de un número reducido de empresas. Los alimentos han pasado de ser un derecho de todos y todas, a ser una mercancía más. Se están homogenizando nuestras dietas en todo el mundo, con alimentos que son malos para la salud, tienen precios fuera del alcance de la gente, y estamos perdiendo las tradiciones culinarias de nuestros pueblos.

A la vez estamos viendo una ofensiva del capital sobre los recursos naturales, como no se había visto desde tiempos coloniales. La crisis de la tasa de ganancia del capital los lanza a una guerra privatizadora de despojo contra nosotros y nosotras, campesinos e indígenas, un robo privatizador de la tierra, el territorio, los bosques, la biodiversidad, al agua y la minería. Los pueblos rurales y el medio ambiente están siendo agredidos. La siembra de agro combustibles en grandes monocultivos industriales es parte de este despojo, justificado falsamente con argumentos sobre las crisis energéticas y climáticas. La realidad detrás de estas últimas facetas de la crisis tiene mucho mas que ver con la matriz actual de transporte a larga distancia de bienes, e individualizado en automóviles, que con otra cosa.

Ahora el surgimiento de la crisis de alimentos y la crisis financiera hace que todo se agudiza. La misma crisis financiera y las crisis de alimentos están vinculados por la especulación que hace el capital financiero con los alimentos y la tierra, en detrimento de la gente. Ahora el capital financiero se vuelve mas desesperado, asaltando los erarios públicos para sus rescates, los cuales van a obligar a todavía mayores recortes presupuestarios en los países, y mayor pobreza y sufrimiento. El hambre en el mundo sigue su ritmo de crecimiento. La explotación y todas las forma de violencia, en especial contra las mujeres, aumentan. Con la contracción económica en los países ricos, crece la xenofobia en contra de los trabajadores y trabajadoras migrantes, con creciente racismo y represión, y el modelo dominante ofrece cada vez menos oportunidades para la juventud en el campo.

En síntesis, todo va de mal en peor. Sin embargo, como toda crisis, genera oportunidades. Oportunidades para el capitalismo, que usa la crisis para reinventarse y encontrar nuevas fuentes de ganancias, pero también oportunidades para los movimientos sociales. Entre los últimos se ubican el hecho que las tesis del neoliberalismo están quedando sin legitimidad con los pueblos, y el hecho de que las instituciones financieras internacionales (Banco Mundial, FMI, OMC) están mostrando su incapacidad de administrar la crisis (además de estar entre las causas de la misma crisis), creando la oportunidad para eliminarlos y construir otras instituciones de regulación de la economía global que sirven otros intereses. Está quedando claro que las corporaciones transnacionales son los verdaderos enemigos que están detrás de aquellos. Está quedando claro que los gobiernos neoliberales no sirven los intereses de sus pueblos. También está quedando claro que el régimen mundial de alimentos controlados por las empresas transnacionales, no es capaz de alimentar a la gran masa de personas en esta planeta, mientras que la soberanía alimentara basada en la agricultura campesina local es mas necesario que nunca.

¿Que Defendemos en La Vía Campesina Frente Esta Realidad?

La soberanía alimentaria: echando al capital especulativo fuera de los alimentos, y re-nacionalizando la producción y las reservas de alimentos, se ofrecería la única salida de la crisis alimentaria. Solo la agricultura campesina alimenta a los pueblos, mientras que el agronegocio produce productos de exportación y agrocombustibles para alimentar a los automóviles en lugar de los seres humanos. La soberanía alimentaria basada en la agricultura campesina ofrece la solución a las crisis.

Frente a las crisis energéticas y climáticas: la diseminación de un sistema alimentario local, que no se basa ni en la agricultura industrial ni en el transporte a larga distancia, eliminaría hasta un 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero. La agricultura industrial calienta al planeta, y la agricultura campesina enfría al planeta. Un cambio en el patrón de transporte humano hacía el transporte colectivo, y otros en los patrones de consumo, son los pasos adicionales necesarios para hacernos frente a las crisis energéticas y climáticas.

La reforma agraria genuina e integral, y la defensa del territorio indígena: son esenciales para revertir el despojo en el campo, y para poner la tierra a producir alimentos en lugar de exportaciones y combustibles.

La agricultura campesina sostenible: solo la producción campesina agroecológica puede desvincular el precio de los alimentos del precio de petróleo, recuperar los suelos degradados por la agricultura industrial, y producir alimentos sanos y cercanos para nuestros pueblos.

El avance de las mujeres es el avance para todos: El fin de todos los tipos de violencia hacía la mujer, incluyendo la física, la social y otras. El alcance de la verdadera paridad de género en todos los espacios internos e instancias de debates y toma de decisiones son compromisos imprescindibles para avanzar en este momento como movimientos de transformación de la sociedad.

El derecho a la semilla y al agua: La semilla y el agua son las fuentes de la vida, y son patrimonios de los pueblos. No podemos permitir su privatización, ni la siembre de semillas transgénicas o de tecnología terminator.

No a la criminalización de la protesta social, si a la Declaración de Derechos Campesinos en la ONU, propuesta por la Vía Campesina. Será una herramienta clave en el sistema legal internacional para fortalecer nuestra posición y nuestros derechos como campesinos y campesinas.

La juventud en el campo: Urge abrir cada vez mas espacios en nuestro movimiento para la incorporación de la fuerza y creatividad de la juventud campesina, con su lucha por construir su futuro en el campo.

Finalmente, nosotros y nosotras producimos y defendemos los alimentos de todos y todas.

Todos y todas los participantes en la V Conferencia de la Vía Campesina nos comprometemos a la defensa de la agricultura campesina, a la soberanía alimentaría, a la dignidad y a la vida. Nosotros y nosotras ofrecemos soluciones reales a la crisis global que enfrenta el mundo de hoy. Tenemos el derecho de seguir siendo campesinos y campesinas, y tenemos la responsabilidad de alimentar a nuestros pueblos.

Seguridad y Soberanía Alimentaria y Agro biodiversidad.
Los procesos de domesticación, selección, adaptación y acumulación de conocimientos han permitido al ser humano utilizar una enorme diversidad de especies domesticadas (Brack Egg, 1999), quizás más de siete mil plantas y decenas de animales, según la FAO (1996). Esta gran diversidad de especies y cultivos permitió el desarrollo de centenas de alimentos variados en diversas partes del mundo (Sthapit et ál., 2008). Más importante que esto, la seguridad alimentaria de la humanidad entera depende del cultivo de las plantas y la crianza de animales domesticados.

Por ejemplo, en el Perú los procesos de domesticación se han desarrollado a lo largo de al menos 10 000 años y el legado se encuentra en 182 especies de plantas domesticadas y 5 de animales (Brack Egg, 1999). Este enorme logro fue obra de comunidades tradicionales que a través de miles de años innovaron y acumularon conocimientos, transmitidos en gran parte en forma oral. Antonio Brack Egg, Ministro del Medio Ambiente en Perú, durante el V Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Productores Innovadores e Investigadores en Agricultura Orgánica, realizado en Lima, en 2010, afirmó que “esta agro biodiversidad es una de las más destacadas riquezas de que disponen las naciones y los países. La pérdida y marginación de esta riqueza sería una de las tragedias de la humanidad y reduciría paulatinamente la seguridad alimentaria a unas pocas especies y a un marco empobrecido de recursos genéticos”.

Seguridad y Soberanía Alimentaria y Sustentabilidad.
Para la construcción del Estado Social de justicia y bienestar que enuncia la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, es indispensable garantizar a las ciudadanas y los ciudadanos venezolanos el acceso oportuno a alimentos de calidad, en cantidad suficiente, con preferencia de aquellos producidos en el país, sobre la base de las condiciones especiales propias de la geografía, el clima, la tradición, cultura y organización social venezolana.

El Estado promueve la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral para garantizar la Soberanía y seguridad alimentaría de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor.

La Soberanía y Seguridad Alimentaría deberá alcanzarse desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria interna. La producción de alimentos es de interés nacional y fundamental al desarrollo económico y social de la nación.

El Programa Soberanía y Seguridad Alimentaría tiene como objetivo elevar el nivel de desarrollo científico-tecnológico para contribuir a aumentar la independencia del sector agrícola nacional, tanto en lo relativo a la producción de rubros básicos, como para el procesamiento, conservación y disponibilidad de alimentos que aseguren niveles óptimos de alimentación y nutrición de la población por medio de la transferencia de tecnologías a los agricultores.

En tal sentido se propone:

Fomentar un esfuerzo sostenido de investigación y desarrollo de tecnologías para la producción y transformación de alimentos, haciendo énfasis en las nuevas tecnologías agrícolas y en esquemas de transferencia de tecnologías que garanticen que los resultados de tales investigaciones lleguen a los agricultores.

Propiciar la formación de talento humano asociado a líneas de investigación y desarrollo, aprovechando la capacidad endógena y las relaciones y convenios para el intercambio con centros de investigación y desarrollo de alto nivel mundial.

Potenciar la capacidad científica y técnica de las instituciones que les permita explorar, conocer, investigar, valorar, conservar y desarrollar sosteniblemente los recursos naturales como un patrimonio altamente productivo en lo ecológico, social y económico.

Consolidar un sistema multi-institucional abierto, que propicie un estilo de desarrollo tecnológico agrícola fundamentado en procesos de libre concurrencia, descentralización y participación social, con el fin de mejorar el desarrollo del sector agrícola y en particular de los pequeños y medianos productores, en armonía y con criterios de sostenibilidad y equidad.

Grandes recursos energéticos se consumen en el mundo en función de la alimentación de los seres humanos. Los alimentos son los portadores energéticos y de otros nutrientes necesarios para la vida.

Cualquier producto que se lleva a la mesa ha tenido un consumo energético considerable en su producción y elaboración. Es una lástima que muchos productos no sirvan para una alimentación sana, sino al contrario, perjudiquen la salud y acorten la vida de los seres humanos.

En la antigüedad las culturas prehispánicas en el continente americano conocieron y aprovecharon el entorno para la obtención de sus recursos y cubrir las demandas alimentarias que se generaban entre su población; y posterior a un encuentro entre las cultura en las tierras de Mesoamérica (hoy denominado Estados Unidos Mexicanos) en aquel tiempo la visión política, económica y administrativa se transformaba para incorporar, organizar y ajustar incluso las necesidades alimentarias en usos y costumbres a la española no siendo fácil por su equilibrio y arraigo de cultura que crece , conoce y explota los recursos naturales ya que la población y la supervivencia dependían de ella.

Esta visión antropológica sustentada en un análisis bajo el modelo de la ecología cultural en el contexto histórico nos destaca como el desarrollo natural y biológico en el que se desempeña y adapta el hombre en sociedad se convierte en un factor determinante e importante para la apropiada sustentabilidad, el detentar un equilibrio en un su hábitat o entorno, es esta una muestra de la salvedad e inteligencia del ser humano por sobrevivir y trascender en su desarrollo y evolución como sociedad lo cual se ha convertido en algo característico de el ser humano. Sin embargo a través de los tiempos las fusiones y expansiones culturales en este caso el de nuestras culturas en Mesoamérica y la de la nueva España en nuestro continente americano generaron que los criollos que no contaban con una identidad propia solo mantener sus intereses económicos y privilegios basados en la explotación de los indígenas y de las castas.

Esto ocasiono el que los indios ya no contaran con una cultura propia y de tradición por lo cual se presento como un grupo impotente para emerger en una alternancia a la corona española. Destaca en la historia que la conquista implantó instituciones, religión, monarquía y cultura por la fuerza en base a las transformaciones e intercambios, esta sinergia también trajo desequilibrios y enfermedades.

En lo que respecta a la alimentación culturalmente esta se conservo y de hecho gano la batalla al no haber podido desplazar y eliminar de las costumbres de los actores sociales, implementos, recursos y principios de una biodiversidad que sustentaban el valor y significado de una alimentación con raíces indígenas, basándose así el uso de estos alimentos para la consecución y disponibilidad de ellos por su disponibilidad, autenticidad y naturaleza, elementos que se fortalecieron en su conservación por el hombre, por las conceptualizaciones espirituales y metafísicas que tan llenas de significados y virtudes generaban una serie de valores estimativos en relación con el equilibrio que se debía sostener con la naturaleza para ellos, logrando así contrarrestar en esos tiempos los intentos por imponer nuevos hábitos y costumbres que buscaban remarcar un plano de desigualdad e inequidad hacia esa cultura indígena en forma total.

Políticas y Leyes en Materia de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria.
Ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria

El objetivo primordial de esta Ley es servir un instrumento jurídico capaz de “garantizar la seguridad y soberanía agroalimentaria, en concordancia con los lineamientos, principios y fines constitucionales y legales en materia de seguridad y defensa integral de la Nación, sin perjuicio de las disposiciones contenidas en la Ley que regula las tierras y el desarrollo agrario” (artículo1).

Beneficios para el pueblo:

Garantiza la Soberanía Agroalimentaria

La Soberanía Agroalimentaria es considerada como un derecho inalienable de la nación a definir y desarrollar políticas agrarias y alimentarias apropiadas a sus circunstancias especificas, a partir de la producción local y nacional, respetando la biodiversidad productiva y cultural, garantizando el acceso oportuno y suficiente de alimentos a toda la población. Los objetivos que le garantizan en este decreto son: el privilegio de la producción agrícola interna, cogestión en la planificación con la participación de todos los actores y actoras que intervienen en las actividades agrícolas, medidas de protección, supervisión de los productores nacionales, entre otras que determine la Ley.

Garantiza la Seguridad Agroalimentaria

La Seguridad Agroalimentaria es la capacidad efectiva que tiene el Estado, en corresponsabilidad con el sector agroalimentario nacional, para garantizar a toda la población, la disponibilidad, acceso, intercambio y distribución equitativa de los alimentos de manera estable. Los objetivos que le garantizan en este decreto son: planificación, desarrollo y articulación de la producción, establecimiento de medidas en el orden financiero, protección de los asentamientos y comunidades de pescadores, entre otras que determine la Ley.

Los principios inherentes al presente Decreto benefician a todas y todos

Consagrando la disponibilidad y acceso oportuno a los alimentos, el derecho a producir y consumir los alimentos propios del territorio nacional, la producción sustentable, la protección de los derechos fundamentales de productores y productoras, garantiza la soberanía agroalimentaria y el desarrollo sustentable a las futuras generaciones, incentiva nuevas formas de producción que permitan desarrollar una agricultura ecológica sustentable, promueve condiciones justas y solidarias para el intercambio y la distribución agrícola.

Establece como utilidad pública e interés social actividades y bienes afectos a la producción agroalimentaria

Se declaran de utilidad pública e interés social, los bienes que aseguren la disponibilidad y acceso oportuno a los alimentos, de calidad y en cantidad suficiente a la población, así como las infraestructuras necesarias con las cuales se desarrollan dichas actividades. El Ejecutivo Nacional, cuando existan motivos de seguridad agroalimentaria, podrá decretar la adquisición forzosa, mediante justa indemnización y pago oportuno.

Incorpora al poder popular

Los Consejos Comunales y demás formas de organización y participación social, establecerán los mecanismos para la conformación de redes y espacios alternativos para el intercambio y distribución de productos agrícolas desde las zonas rurales a los centros urbanos con fines sociales y dirigidos a las zonas populares.Asimismo, contempla la conformación de espacios de planificación participativa como los son las Asambleas Agrarias cuya función social es articular con el Ejecutivo políticas y actividades de la producción, intercambio y distribución de productos agroalimentarios.

Garantiza la distribución eficiente

Con el propósito de garantizar la distribución eficiente y el acceso oportuno a los alimentos, el Ejecutivo Nacional creará los centros de almacenamiento necesarios para garantizar la disponibilidad de alimentos en el menor tiempo posible, asimismo podrá asumir directamente actividades de distribución e intercambio cuando lo considere necesario.

Se valida el trueque es considerado como forma de intercambio

Son válidas las alternativas de intercambio monetarias o no, tales como la economía de equivalencia, el trueque o cualquier forma de valoración comparativa que resulten de un intercambio justo de alimentos, productos, insumos, saberes y servicios agrícolas.

Garantiza la inocuidad y calidad de los alimentos

La Ley protege a las personas en el acceso a alimentos inocuos, es decir sin ningún riesgo nocivo para la salud, y de calidad, determinando parámetros y sistemas de rastreabilidad, con el fin de mejorar los procesos productivos y adecuarlos a las nuevas tecnologías.

Apoya e incentiva la investigación y educación en materia agroalimentaria

El Estado promoverá e incentivará la investigación, desarrollo, extensión y transferencia de tecnología, con el objeto de mejorar la producción, conservación, transformación, transporte, intercambio, distribución y análisis de alimentos. Dichas investigaciones se orientarán hacia el desarrollo social.

Sistema de sanciones que garantizan el bienestar de la mayoría de la población

Las Leyes son concebidas para regular la actuación de los particulares y de los órganos y entes del Estado en un sector, ante conductas normales y en cumplimiento voluntario. En su búsqueda de la adecuación de sus disposiciones debe prever sanciones a las conductas irregulares, desviadas de la actuación armoniosa de la mayoría de los agentes sujetos a ella.

Las sanciones aplicables a los sujetos que cometan infracciones a la Ley son: multa, comiso, cierre temporal del establecimiento o prisión, según las respectivas atenuantes o agravantes que concurran en el caso concreto.

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