Resiliencia
Resiliencia
En nuestra cotidianeidad, conocemos un sinnúmero de personas que se
encuentran psicológicamente saludables a pesar de haber pasado por condiciones
de vida difíciles, tragedias o traumas. Ello se debe a las características
propias individuales, diversas conductas y pensamientos aprendidos por la
persona durante la niñez para protegerse contra el estrés.
Hoy día, este concepto se conoce como resiliencia, el cual es una capacidad
humana para resistir, tolerar el estrés y proyectarse hacia el futuro a pesar de
las adversidades de la vida. Ante todo, se visualiza a las personas totalmente
competentes y humanitarias en su entorno, resolviendo problemas, optimistas y
motivadas para ser efectivos en el medioambiente. Este concepto de resiliencia
integra aspectos psico-sociales, emocionales, cognitivos y culturales, el cual
resulta clave para que la educación puertorriqueña forme personas autónomas con
posturas y conductas positivas.
A pesar de que existen ciertas interrogantes sobre el desarrollo de estas
capacidades y actitudes por parte de las personas, los investigadores se
encuentran actualmente estudiando este complicado proceso. En tiempos de antaño,
la familia y la sociedad recibieron toda la atención, pero hoy día la genética y
otros avances han permitido aclarar el concepto de resiliencia. Sin embargo, los
expertos infieren que las personas resilientes poseen los genes de forma larga,
ya que se deprimen menos ante situaciones estresantes.
Aunque la genética juega un papel sumamente importante en los comportamientos
individuales de las personas, debemos crear relaciones de apoyo dentro y fuera
del núcleo familiar para incrementar las destrezas de comunicación y solución de
problemas, autoestima, optimismo y confianza en uno mismo mientras desarrollamos
manejo de sentimientos fuertes. Ante ello, es menester saber que las
experiencias del pasado nos pueden servir de estrategias para conseguir una
cuantiosa resiliencia. El pasado es historia, el presente es un regalo y el
futuro un misterio. Por ello, todo lo pasado nos sirve como experiencia y
lección de aprendizaje para que seamos unos mejores resilientes. Muchas veces
tenemos que pensar que aunque nos sucedan cosas imprevistas, hay que saber que
existen otras personas pasando por peores momentos que uno, lo cual nos debe
servir para levantarnos y proyectarnos hacia el futuro ante las adversidades, y
ser mejores resilientes.