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Regimen Comercial – El Mercantilismo

Regimen Comercial – El Mercantilismo

Índice

Índice.

Introducción. *

Estructura. *

Tratados de Utrecht *

Mercantilismo

Definición

Implementación

El Monopolio Mercantilista

El contrabando

Corsarios y piratas

LAS REFORMAS BORBONICAS.

Los Nuevos Organismos de Gobierno.

La Reorganización Administrativa.

La Real Ordenanza de Intendentes (1782).

Organización Económica de América durante el siglo XVIII

La nueva Orientación Económica.

El Reglamento de Comercio Libre de 1778.

Las Reformas Económicas y la Real Hacienda.

EL VIRREINATO DEL RIO DE LA PLATA.

Creación de nuestro Virreinato (1777).

Organización Política y Administrativa del Virreinato.

La Creación de la Real Audiencia de Buenos Aires.

La Organización Militar.

Las Milicias.

Conclusión Final.

Indice y Tablas.

Bibliografía.

Introducción

Nos
hemos propuesto con este trabajo investigar y profundizar conocimientos sobre el
"mercantilismo". Este régimen económico imperó durante los siglos
XVI y XVII en Europa y fue aplicado, por consiguiente, en América.

Nuestro
estudio tiene como fin último el llegar a estudiar y, por sobre todo,
comprender un término que es de uso corriente en estos días: "globalización".
Para ello, tendremos que analizar los principales regímenes económicos que se
sucedieron antes de nuestros días.

Por
lo expuesto anteriormente queda claro que el estudio del mercantilismo y las
reformas borbónicas no son un fin en sí mismos sino, más bien, un paso hacia
la comprensión de un tema de mayor actualidad y trascendencia.

Tratados de Utrecht

Los
Tratados de Utrecht son un conjunto de acuerdos a los que llegaron los países
europeos después de la guerra de Sucesión española (1701-1714), y que fueron
firmados desde 1713 hasta 1715.

En
1705 las potencias en litigio dieron muestras de agotamiento e iniciaron
contactos que llevaron definitivamente a la paz, a partir del ascenso del
archiduque Carlos al trono imperial como Carlos VI, en abril de 1711, y el
consiguiente cambio de actitud de la diplomacia inglesa. Los Preliminares de
Londres (octubre de 1711) plantearon las líneas maestras de los futuros
tratados. La Convención de Fontainebleau (agosto de 1712) propuso un armisticio
general; los contendientes, excluida Austria, se dispusieron entonces para la
paz definitiva, que implicaba el reconocimiento de Felipe V como rey de España.

El
11 de abril de 1713, Francia firmó en Utrecht una serie de convenios con Gran
Bretaña, Portugal, las Provincias Unidas, Saboya y Prusia. España lo hizo en
los meses siguientes, también de manera bilateral. Austria continuó la guerra;
el agotamiento económico y militar le obligó a zanjar su contienda con los
Borbones el 6 de marzo de 1714, en Rastadt.

Utrecht
planteó un nuevo orden europeo regido por la \’balanza de poderes\’, un sistema
de contraposición de fuerzas antagónicas, destinado a asegurar la paz mediante
el equilibrio militar. El conjunto de pactos, concluidos según principios de
inspiración inglesa, va a traducirse en la hegemonía de Gran Bretaña. El
hecho real de esta hegemonía es más claro en las líneas generales que en las
numerosísimas cláusulas de los acuerdos, que constituyen su fundamento jurídico
internacional.

Principales Artículos y Tratados.

Tratado

Artículos

Disposiciones

De Utrecht

Paz
entre Inglaterra y Francia

 

Promesa
de Felipe V de no entrometerse en los problemas de la sucesión inglesa.

 

Libertad
de comercio a los súbditos de ambas colonias. No se puede dar licencia a
otros países de navegar, comerciar e introducir negros y mercaderías en
las colonias españolas.

 

12º

Libre
introducción de negros para Inglaterra por 30 años, en igualdad de
condiciones que los franceses lo hacían.

 

15º

Inglaterra
permite a España pescar en Terranova

 

17º

Si
algún súbdito comete algo indebido no quebranta la paz.(Esto es por los
corsarios y piratas).

De Madrid


al 7º

Libertad
de comercio en los dominios españoles para los ingleses, sin registro ni
control. Las mercancías no pagan impuestos.

Libre
navegación inglesa en colonias americanas.

Libre
transporte de mercaderías entre colonias españolas.

Asiento Negrero

 

Se
funda la campaña de introducción de negros llamada Asiento, en el cual
podían introducir 100.000 negros por año.

Entrada
de un navío de 300 toneladas para poder vender en América.

Este
tratado logra consolidar el vínculo entre España e Inglaterra y excluye
a Francia del comercio de ultramar.

Mediante
estos tratados Inglaterra se aseguró la renuncia de Felipe V al derecho de la
corona francesa.

Mercantilismo.

Definición.

El
Mercantilismo es una doctrina de pensamiento económico que prevaleció en
Europa durante los siglos XVI, XVII y XVIII y promulgaba que el Estado debe
ejercer un férreo control sobre la industria y el comercio para aumentar el
poder de la nación al lograr que las exportaciones superen el valor de las
importaciones. El mercantilismo no era en realidad una doctrina formal y
consistente, sino un conjunto de firmes creencias, entre las que cabe destacar
la idea de que era preferible exportar a terceros que importar bienes o
comerciar dentro del propio país; la convicción de que la riqueza de una nación
depende sobre todo de la acumulación de oro y plata; y el supuesto de que la
intervención pública de la economía es justificada si está dirigida a lograr
los objetivos anteriores. Los planteamientos mercantilistas sobre política económica
se fueron desarrollando con la aparición de modernas naciones Estado; se había
intentado suprimir las barreras internas al comercio establecidas en la edad
media, que permitían cobrar tributo a los bienes con la imposición de
aranceles o tarifas en cada ciudad o cada río que atravesaban. Se fomentó el
crecimiento de las industrias porque permitían a los gobiernos obtener ingresos
mediante el cobro de impuestos que a su vez le permitían costear los gastos
militares. Asimismo la explotación de las colonias era un método considerado
legítimo para obtener metales preciosos y materias primas para sus industrias.

El
mercantilismo tuvo gran éxito al estimular el crecimiento de la industria, pero
también provocó fuertes reacciones en contra de sus postulados. La utilización
de las colonias como proveedoras de recursos y su exclusión de los circuitos
comerciales dieron lugar, entre otras razones, a acontecimientos como la guerra
de la independencia estadounidense, porque los colonos pretendían obtener con
libertad su propio bienestar económico. Al mismo tiempo, las industrias
europeas que se habían desarrollado con el sistema mercantilista crecieron lo
suficiente como para poder funcionar sin la protección del Estado. Poco a poco
se fue desarrollando la doctrina del librecambio. Los economistas afirmaban que
la reglamentación gubernamental sólo se podía justificar si estaba encaminada
a asegurar el libre mercado, ya que la riqueza nacional era la suma de todas las
riquezas individuales y el bienestar de todos se podía alcanzar con más
facilidad si los individuos podían buscar su propio beneficio sin limitaciones.
Este nuevo planteamiento se reflejaba sobre todo en el libro "La riqueza de
las naciones" (1776) del economista escocés Adam Smith.

El
sistema de librecambio, que prevaleció durante el siglo XIX, empezó a perder
fuerza a principio del siglo XX, al replantearse los elementos filosóficos del
mercantilismo que originaron el neomercantilismo. Se volvieron a imponer fuertes
aranceles a la importación, por razones políticas y estratégicas y se fomentó
la autarquía económica como sistema contrapuesto a la interdependencia
comercial de los países. Esta tendencia volvió a cambiar de signo más tarde,
pero fue asociada con el nacionalismo y la competencia estratégica que
provocaron, entre otras causas, la I Guerra Mundial, demostrando de esta forma
que el mercantilismo tenía una fuerte base política.

Implementación.

Las flotas y los galeones.

En
los primeros tiempos se organizaban expediciones sueltas que enviaba cada
armador o comerciante; pero el contrabando y los piratas obligaron a las
autoridades a formar flotas compuestas por varias naves artilladas que
navegaban juntas. A partir de 1573 este sistema de "flotas y galeones"
se volvió obligatorio y oficial y todo navío debía ir o regresar de México
formando parte de la flota bajo pena de severas sanciones.

Cada
año se equipaban en Sevilla dos flotas: una con destino a Veracruz (México),
denominada flota de "Nueva España" y la otra a Portobelo (Panamá),
llamada de "Tierra Firme" de la que se desvinculaban algunas naves
para Cartagena y Caracas: una Quinada Real les servía de protección.

La
flota de Tierra Firme marchaban directamente de España a Santo Domingo,
licenciaba allí los barcos que se dirigían a Río de Hacha. Venezuela,
Margarita, etc. Y seguía con los demás hasta Cartagena y Santa Marta.

De
allí, al cabo de un mes, se dirigían a Portobelo, desde donde los productos
eran transportados por tierra hasta Panamá, y de allí embarcados para el
Callao, donde se separaban los destinados a Chile. Los que debían ser enviados
al Alto Perú, eran transportados a lomo de mula, o en carretas, hasta Potosí.

Los
comerciantes del Río de la Plata iban a proveerse a Potosí, pasando por Jujuy,
Salta y Córdoba. Los productos llegan así a Buenos Aires después de larga
peregrinación, muy recargados sobre su valor primitivo.

Poco
tiempo después de la llegada de los galeones, los comerciantes de la América
del Sur llevaban sus productos a Portobelo, para ser cambiados allí por los artículos
manufacturados. En este último puerto la flota esperaba las mercaderías, que a
lomo de mula atravesaban el istmo de Panamá, punto en donde la Armada del Mar
del Sur había dejado los productos recogidos en Valparaíso, Callao y
Guayaquil.

Portobelo
era, pues, el emporio del comercio sudamericano. Ambos convoyes cargados con
esmeraldas de Nueva Granada, perlas de Margarita, tabaco, cacao, etc. de
Venezuela, minerales de Nicaragua, metales preciosos del Perú y de Méjico y
sus respectivas flotas defensoras, volvían a Cádiz.

El
cargamento de los buques se efectuaba en España, por comerciantes de Sevilla y
Cádiz, con la intervención de la Casa de Contratación, la que indicaba qué
artículos y qué cantidad debían embarcarse; los productos que de retorno debían
llevar y las escalas que tenían que hacer.

Las Ferias

En
Portobelo, Panamá y Potosí se efectuaban ferias anuales que duraban de 30 a 40
días y allí se llevaban los productos de las minas, la vainilla, el palo de
campeche, quinina, cueros, sebos y cereales para cambiarlos por productos
procedentes de España.

El Monopolio Mercantilista.

A
menudo se ha llamado a este sistema monopolio comercial, desvinculándolo
totalmente de las teorías económicas vigentes y juzgándolo desde puntos de
vista parciales o deficientes.

Fue
monopolio en el sentido de que España era el único vendedor y el único
comprador, según lo pedían las doctrinas estatistas de los teóricos del
mercantilismo.

Contra
ese único comprador y vendedor protestaban los países con mercantilismo
de flotas y fletes, como Inglaterra y Holanda. Pero Inglaterra era también
cerradamente monopolista, ya que según el Acta de Navegación de Cromwell, todo
el comercio vino a quedar en manos de los ingleses y en barcos de esa
nacionalidad.

El
mercantilismo inglés y el francés dieron excelentes resultados en sus
respectivos países.

Para España.

Ventajas: el
sistema le permitió un efectivo contralor del comercio con los reinos de
Indias, gracias al sistema de flotas y al régimen de puerto único.

Inconvenientes: aguzó el ingenio y la apetencia de los contrabandistas, no sólo
ingleses y holandeses, sino también españoles. Incluso las autoridades se
mezclaron con el contrabando, que resultó siempre un magnífico negocio en
perjuicio de la Corona.

Para América

Inconvenientes: restringió mucho el comercio, encareció enormemente los precios y
fomentó el descontento.

Ventajas:
Tales restricciones involucraron una ventaja no bien apreciada. La
necesidad avivó el ingenio de los americanos: como las mercaderías eran
costosas, estos prefirieron elaborarlas en el país.

De
ese modo, las ciudades del Interior hicieron surgir una abundante industria
manufacturada.

En
ese sentido, el monopolio encarecedor fue la mejor incentivación y la mejor
defensa de los telares, obrajes, ingenios, talleres, molinos y viñedos,
crecidos a la sombra de la necesidad.

El contrabando.

El
régimen español de los siglos XVI y XVII y la prohibición impuesta a los
extranjeros de comerciar con las posesiones americanas, trajeron como
consecuencia el contrabando o comercio clandestino que no pagaba derechos
aduaneros, violaba y defraudaba al fisco.

Los
ingleses, portugueses y holandeses introducían toda clase de géneros; aun los
mismos concesionarios de las flotas entregándose con descaro al contrabando.

Por
razones políticas España permitió que Francia pudiera comercializar con el
Perú, permiso aprovechado por los franceses para introducir en Lima toda clase
de mercaderías.

En
el Río de la Plata, muchas veces las embarcaciones procedentes de Sevilla se
detenían en el Brasil, para cargar allí los géneros e introducirlos luego en
Buenos Aires.

Otras
veces las naves penetraban en el estuario del Río de la Plata y pasaban a los
barcos españoles su cargamento, en retorno de los frutos del país que éstos
cargaban clandestinamente.

La
Colonia del Sacramento y Las Antillas, fueron los dos focos principales del
contrabando con Hispanoamérica. Estas posesiones españolas fueron utilizadas
por Inglaterra, Francia, Holanda y Portugal para arruinar el comercio de España.

A
efectos de cortar todos estos abusos del contrabando, los comerciantes de Cádiz
fueron autorizados para enviar buques de registro sueltos con lo que se suprimió
el sistema de galeones. Esta medida fue utilísima para el Río de la Plata que
pudo obtener los artículos europeos en más abundancia y menor precio.

Corsarios y piratas.

Los
corsarios y piratas, generalmente ingleses, franceses y holandeses, se
organizaron para atacar las flotas españolas y apoderarse de las riquezas y
mercaderías que transportaban.

Los
corsarios actuaban cuando su país mantenía guerra con España. El botín
capturado se repartía correspondiendo una parte al Estado. Sus actividades
cesaban al declararse la paz.

Los
piratas operaban en todo tiempo, por cuenta y riesgo propio y se distribuían
entre sí el producto. Su centro estaba en la isla Tortugas, al norte de Haití,
desde donde se enseñorearon durante los siglos XVII y XVIII del mar de las
Antillas.

 

LAS REFORMAS BORBONICAS.

Los Nuevos Organismos de Gobierno.

La
tendencia a la centralización política y administrativa se manifestó
claramente durante el siglo XVI bajo Carlos I y Felipe II; pero estos
monarcas consideraban que el "oficio de rey" debía respetar el
derecho y los fueros.

La
monarquía francesa suponía que el rey estaba sobre el derecho en virtud de su
origen divino, lo que dio lugar a un absolutismo doctrinario cuya consecuencia
inmediata fue la supresión de los organismos consultivos intermedios, que
fueron reemplazados por secretarias o ministerios.

El
siglo XVIII marcó la rápida declinación de las tradicionales instituciones
americanas y del propio Consejo de Indias. Los Cabildos perdieron buena parte de
las prerrogativas.

La Secretaría del Despacho Universal de Indias.

Se
manifestó principalmente a través de la creación de las "Secretarías"
o "Ministerios", que reemplazaron poco a poco a los Consejos.

En
1714, Felipe V, organizó la Secretaría del Despacho Universal de Marina
e Indias, que tenía autoridad sobre todos los asuntos americanos.
Posteriormente se crearon nuevas Secretarías, como la de Gracia y Justicia,
Hacienda, guerra, Comercio y Navegación, etc.

El
Real y Supremo Consejo de Indias perdió casi todas sus atribuciones, éstas
pasaron a las Secretarías y a los funcionarios metropolitanos.

Muchos
de estos funcionarios fueron mal vistos en Indias.

La Reorganización Administrativa.

La
división de América en virreinatos, capitanías generales y gobernaciones
implantada a mediados del siglo XVI se mantuvo casi sin alteraciones hasta el
siglo XVIII.

Con
todo razón, los Borbones resolvieron implantar un nuevo esquema administrativo
que respondiera a la realidad de este siglo y tambien a los problemas
internacionales derivados de la política expansionista asumida por Inglaterra a
partir del tratado de Utrecht.

 

El Virreinato de Nueva Granada (1739).

En
1717 Felipe V creó el Virreinato de Nueva Granada, con capital en la
ciudad de Santa Fe de Bogotá y quedó establecido definitivamente en el año
1739. Comprendía Colombia, Panamá, Ecuador y parte del Perú. Más tarde se
creó la Presidencia de Quito con una administración independiente.

La Capitanía General de Venezuela (1773).

En
1773, Carlos III creó la Capitanía de Venezuela, designando a la ciudad
de Caracas como sede de gobierno del Capitán General. Quince años más tarde
se constituyó la Real Audiencia y posteriormente se nombró un arzobispo.

El Virreinato del Río de la Plata (1777).

Motivos
militares movieron a Carlos III a nombrar a don Pedro de Cevallos
Virrey del Río de la Plata en 1776. Al año siguiente fue constituído
oficialmente el Virreinato del Río de la Plata.

La Capitanía General de Chile (1778).

Carlos III
transformó a Chile, que era una Gobernación, en Capitanía General (1778). El
corregimiento de Cuyo dada su ubicación geográfica al este de los Andes, fue
incorporado al virreinato del Río de la Plata.

La Real Ordenanza de Intendentes (1782).

Los
Borbones implantaron en América el título de Intendente que no pertenecía a
la administración política española sino que era una creación francesa
ideada mucho años antes por el cardenal de Richelieu.

Esa
creación está ligada al gobierno absolutista e indica un claro proceso de
centralización, que era precisamente la meta que se proponía Carlos III.

La
Real Ordenanza promulgada en 1782, dio a los Intendentes importantes
atribuciones en las cuatro ramas del gobierno: policía, justicia, hacienda y
guerra.

 

  • text-align:justify;mso-list:l45 level1 lfo40;tab-stops:list 36.0pt\">Policía:

  • por
    función de Policía debe entenderse muchas de las actuales funciones del Poder
    Ejecutivo, singularmente aquellas que están relacionadas con la industria, el
    comercio, las obras públicas, etc. El gobernador-intendente intervenía en el
    levantamiento de planos, en la edificación, construcción de carreteras,
    acequias, puentes; el control de la moneda, de las pesas y medidas; en el
    castigo de vagabundos; en el fomento y explotación de la ganadería y de la
    agricultura.

  • text-align:justify;mso-list:l45 level1 lfo40;tab-stops:list 36.0pt\">Justicia:
    el intendente
    podía reveer la sentencia de los alcaldes de primer y segundo voto. De su
    sentencia cabía apelación ante la audiencia correspondiente.

  • text-align:justify;mso-list:l45 level1 lfo40;tab-stops:list 36.0pt\">Hacienda:
    su función era:
    recaudar las rentas y tributos. La creación de los intendentes se debió
    fundamentalmente al deseo de asegurar un eficaz manejo de los derechos de
    rentas reales.

  • text-align:justify;mso-list:l45 level1 lfo40;tab-stops:list 36.0pt\">Guerra:
    el intendente no
    tenía mando directo de tropas, pero podía administrar los fondos de las
    fuerzas armadas de su jurisdicción, como todo lo referente al alojamiento,
    pago de sueldos y aprovisionamiento de los soldados.

  •  

    Organización Económica de América durante el siglo XVIII

    La nueva Orientación Económica.

    Durante
    el siglo XVIII, nuevas teorías económicas reemplazan al Mercantilismo. Nace la
    FISIOCRACIA. Los Borbones españoles adhirieron a este movimiento de inspiración
    francesa, que tenía dos principios:

     

  • text-align:justify;mso-list:l35 level1 lfo41;tab-stops:list 36.0pt\">La
    riqueza de un país se basa en la explotación racional de la tierra.

  • text-align:justify;mso-list:l35 level1 lfo41;tab-stops:list 36.0pt\">El
    Estado debía intervenir lo menos posible en lo económico, dejando libre
    juego a las leyes de la naturaleza.

  •  

    Después
    de una gira por Europa, efectuada por encargo de Fernando VI, el irlandés
    Bernardo Ward publicó su famosa obra "Proyecto Económico", en
    la que aconsejaba la adopción de medidas liberales en el orden industrial y
    comercial.

    Poco
    a poco se fue operando la evolución. Los reyes comprendieron la necesidad de
    fomentar la agricultura y el comercio local, suprimiendo las medidas
    restrictivas que dificultaban el intercambio de las mismas.

    Ante
    el peligro de que resultare comercialmente eliminada a España, Felipe V
    firmó, en 1720, un "Proyecto para los galeones y flotas del Perú y Nueva
    España y para navíos de registro y avisos, que navegaren a ambos reinos".

    Al
    no obtenerse los beneficios esperados, el sistema de flotas fue suprimido en
    1740.

    Se
    adoptó entonces el sistema de los buques de registro, con destino a
    cualquier puerto americano.

    Una
    Real Cédula dada el 16 de Octubre de 1765 puso fin al régimen de puerto único,
    disponiendo que Cádiz, Sevilla, Alicante, Málaga, Cartagena, Barcelona,
    Santander, La Coruña y Gijón podrían comerciar con los de La Habana, Santo
    Domingo, Puerto Rico, Margarita y Trinidad.

    El Reglamento de Comercio Libre de 1778.

    Debe
    tenerse presente que el tan comentado régimen de "flotas y galeones"
    nunca fue aplicado rígidamente, porque a menudo los monarcas concedieron
    permisos aislados o temporarios al margen de dicho sistema. Merced a estas
    franquicias, el Río de la Plata tuvo frecuentes relaciones comerciales directas
    con España. Por Buenos Aires entraban mercaderías que eran luego vendidas en
    el interior, como no se hacía diferencia entre las llegadas legalmente y las
    introducidas de contrabando, se estableció, como un intento de contralor, la
    Aduana Seca de Córdoba en 1622.

    De
    acuerdo con las nuevas concepciones económicas, don Carlos III promulgó
    en 1778 un "Reglamento para el comercio Libre de España e Indias" el
    cual tenía 55 artículos, entre los cuales se establecía lo siguiente:

     

    • text-align:justify;mso-list:l32 level1 lfo42;tab-stops:list 36.0pt\">Trece
      puertos españoles, además de los de Mallorca y Canarias, podrían
      comercializar en adelante con América (art. 4º).

    • text-align:justify;mso-list:l32 level1 lfo42;tab-stops:list 36.0pt\">Veinticuatro
      puerto americanos – entre ellos Buenos Aires- podrían comercializar con los
      de la Península (art. 5º).

    • text-align:justify;mso-list:l32 level1 lfo42;tab-stops:list 36.0pt\">En
      los puertos mayores, los productos españoles pagaban un impuesto
      correspondiente al 3% de su valor; los productos extranjeros un 7% (arts. 16º
      y 17º).

    • text-align:justify;mso-list:l32 level1 lfo42;tab-stops:list 36.0pt\">Ciertos
      productos españoles fueron eximidos de impuestos, con el objeto de que su
      precio les permitiera competir con los extranjeros (art. 22º)

     

    Comercio de Esclavos.

    A
    principios del siglo XVIII, por el tratado de Utrecht, Inglaterra obtuvo se le
    reconociera el privilegio del comercio negrero en las Indias por espacio de 30 años.
    A partir del 24 de noviembre de 1791 quedó establecida la libre internación de
    negros, permitiéndose la introducción de instrumentos de labranza y la entrada
    de extranjeros en los puertos para esta clase de comercio.

    Comercio con colonias extranjeras.

    En
    el mismo sentido que las disposiciones del comercio libre, pocos años después
    la Real Orden del 4 de marzo de 1795 autorizó el comercio con las Colonias
    extranjeras bajo las siguientes condiciones:

     

    • text-align:justify;mso-list:l24 level1 lfo43;tab-stops:list 36.0pt\">Podían
      conducirse de Buenos Aires a las Colonias extranjeras los frutos y
      producciones que no fueran de retorno para España;

    • text-align:justify;mso-list:l24 level1 lfo43;tab-stops:list 36.0pt\">No
      podían introducirse géneros y efectos similares a los producidos en España,
      pero sí negros, azúcar, café y algodón;

    • text-align:justify;mso-list:l24 level1 lfo43;tab-stops:list 36.0pt\">Su
      introducción no sufría gravámenes impositivos.

     

    Las Reformas Económicas y la Real Hacienda.

    Las
    radicales innovaciones establecidas en el orden comercial exigieron una renovación
    del régimen de la Real Hacienda. Los nuevos organismos administrativos fueron
    establecidos sucesivamente:

     

    • text-align:justify;mso-list:l42 level1 lfo44;tab-stops:list 36.0pt\">El
      Tribunal de Cuentas o Contaduría Mayor, que llevaba la contabilidad
      de las entradas y salidas de fondos, fue establecido en Buenos Aires en
      1767.

    • text-align:justify;mso-list:l42 level1 lfo44;tab-stops:list 36.0pt\">La
      Superintendencia General de la Real Hacienda, la más alta autoridad
      en cuestiones de finanzas, establecida en 1778; diez años después fue
      suprimida, pasando sus atribuciones al virrey.

    • text-align:justify;mso-list:l42 level1 lfo44;tab-stops:list 36.0pt\">La
      Junta de la Real Hacienda fue erigida en 1784 y fiscalizaba la gestión
      financiera de la Intendencia y de los Cabildos.

     

    Las Aduanas y los Resguardos.

    Para
    percibir el almojarifazgo y otros impuestos funcionaban en los puertos las
    aduanas; también solía haberlas en el interior, recibiendo entonces el nombre
    de Aduana Seca. Integraban estas administraciones financieras, además del
    administrador general, un vista, un alcaide, un contador, varios oficiales de
    contaduría, etc. funcionarios todos nombrados por la Metrópoli.

     

    • text-align:justify;mso-list:l31 level1 lfo45;tab-stops:list 36.0pt\">El
      7 de febrero de 1622, a pedido de los comerciantes limeños, se fundó en Córdoba
      una Aduana seca que recargaba con un 50% los géneros introducidos en el
      interior desde Buenos Aires.

    • text-align:justify;mso-list:l31 level1 lfo45;tab-stops:list 36.0pt\">Para
      evitar eficazmente el contrabando, se creó en 1779 el Resguardo, especie de
      Gendarmería Nacional, cuerpo formado por oficiales y tropa, encargado de
      fiscalizar las riberas y salidas terrestres.

     

    El Progreso de Buenos Aires.

    Las
    medidas económicas adoptadas por los Borbones, tendientes todas a dar mayor
    fluidez al comercio, transformaron totalmente a Buenos Aires.

    La
    ciudad comenzó a crecer con la pujanza propia de un puerto que centralizaba
    todo el comercio del virreinato como un intermediario insustituible.

    Es
    necesario tener en cuenta que toda medida favorable a la libertad de comercio,
    generalmente alabada sin serio análisis, contribuyó siempre a aumentar las
    ganancias de los comerciantes intermediarios del puerto.

    Sin
    embargo, la crítica serena ha demostrado que estas medidas, cuando más favorecían
    a Buenos Aires, tanto más perjudicaban al interior del país.

    En
    efecto, las mercaderías del exterior comenzaron a inundar el virreinato, con
    grave perjuicio de las que se fabricaban en él.

     

    EL VIRREINATO DEL RIO DE LA PLATA.

    Creación de nuestro Virreinato (1777).

    La
    organización política y administrativa dada por Carlos I y Felipe II a
    América apenas varió durante dos siglos. Prácticamente todo se concentraba en
    torno de México y de Lima.

    Las
    nuevas teorías acerca del Estado, las concepciones del Despotismo Ilustrado,
    las necesidades estratégicas y las doctrinas económicas en boga, hicieron que
    se produjeran notables modificaciones en la organización política y
    administrativa de América durante el siglo XVIII.

    En
    1776, don Carlos III, movido por las urgencias de las necesidades estratégicas,
    nombró Virrey del Río de la Plata a don Pedro de Cevallos.

    Con
    todo, es necesario notar que la idea de crear un virreinato que abarcara estas
    regiones no era nueva, sino conocida, discutida y aprobada desde tiempo atrás.
    Pero el carácter militar del nuevo virreinato queda claramente marcado si se
    tiene en cuenta que el primer virrey no vino precisamente acompañado de
    jurisconsultos y magistrados, sino con 9000 soldados que fueron prontamente
    empleados de los menesteres de la guerra.

    Extensión del Virreinato.

    El
    Virreinato del Río de la Plata abarcaba desde los 15º de latitud hasta el
    extremo sur del continente y encerraba dentro de sus límites a las actuales repúblicas
    de Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, así como una parte del Brasil y de
    Chile.

    La
    incorporación del Alto Perú se debió a la necesidad de dar al Río de la
    Plata una mayor solvencia económica basada en las minas de aquella región, lo
    que no dejó de provocar amargos resentimientos en Lima.

    Las Instrucciones del Virrey Ceballos.

    En
    noviembre de 1776, Cevallos partió desde el puerto de Cádiz, provisto de
    instrucciones que lo autorizaban a recuperar los territorios de la Corona Española
    usurpados por los lusitanos. Aunque se dejaba a su criterio el plan que debía
    seguir, se le especificaba la reconquista de Río Grande, de la isla de Santa
    Catalina y de la Colonia del Sacramento.

    Carlos III
    iniciaba así una firme política exterior respecto de estas tierras, realmente
    opuesta a la que había guiado la mano que había firmado el Tratado de Permuta
    en 1750.

    Organización Política y Administrativa del Virreinato.

    Al
    aplicarse la Real Ordenanza de Intendentes en 1782 ? reajustada en 1788 ? el
    Virreinato del Río de la Plata adquirió la constitución política y
    administrativa que había de conservar hasta 1810.

    Todo
    el territorio quedó dividido en ocho intendencias y en cuatro gobernaciones
    militares subordinadas.

     

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Intendencia
    de Buenos Aires:

  • comprendía
    las actuales provincias de Buenos Aires, La Pampa, toda la Patagonia, las de
    Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Formosa y parte del Chaco.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Intendencia
    de Córdoba del Tucumán,

  • formada
    por las provincias de Córdoba, La Rioja, San Luis, Mendoza y San Juan.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Intendencia
    de Salta del Tucumán,

  • que
    abarcaba Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, Salta y Jujuy.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Intendencia
    del Paraguay,

  • que
    comprendía el territorio de la antigua gobernación del mismo nombre.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Intendencia
    de Potosí,

  • que
    abarcaba el sur del Alto Perú y tenía salida hacia el Pacífico.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Intendencia
    de Cochabamba,

  • en
    el centro del Alto Perú.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Intendencia
    de La Paz,

  • entre
    el Titicaca y el macizo andino.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Presidencia
    de Charcas,

  • era
    la más pequeña de todas y su autoridad superior llevaba el título de
    Presidente, por serlo de la Audiencia que allí había.

    Los Cuatro Gobiernos Fronterizos.

    La Real Ordenanza de Intendentes de 1782, además de sus
    intendencias autónomas creó, en lasa zonas fronterizas con el Brasil,
    Gobernaciones político-militares subordinadas al gobierno central.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Gobierno
    Militar de Montevideo,

  • comprendía
    un territorio que rodeaba la ciudad y plaza fuerte del mismo nombre.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Gobierno
    Militar de las Misiones,

  • comprendía
    una buena franja al norte y sur de nuestra actual provincia de Misiones y una
    treintena de pueblos.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Gobierno
    Militar de Moxos,

  • al
    norte de la Intendencia de Cochabamba.

  • text-align:justify;mso-list:l29 level1 lfo46;tab-stops:list 36.0pt\">Gobierno
    Militar de Chiquitos,

  • comprendía
    aproximadamente el Chaco paraguayo-boliviano.

     

    Estos
    gobiernos estaban subordinados directamente a la autoridad central, que los
    proveía de los recursos militares necesarios dada su condición de fronterizos.

    La Creación de la Real Audiencia de Buenos Aires.

    Buenos
    Aires había tenido una Real Audiencia entre los años 1661 y 1671. Tuvo una
    existencia breve "por falta de trabajo".

    Salvo
    ese lapso de diez años, todo asunto concerniente a la Real Audiencia era
    dirigido al de Charcas.

    En
    cuanto se creó el virreinato se consideró de absoluta necesidad la erección
    de una Audiencia en Buenos Aires.

    Los
    informes de Cevallos decidieron al Rey establecer en Buenos Aires una Real
    Audiencia, con cuatro oidores presididos por el virrey (1783). Se le asignó
    jurisdicción sobre las intendencias de Buenos Aires, Córdoba del Tucumán,
    Salta del Tucumán y Paraguay.

    La Organización Militar.

    La
    defensa militar, tanto terrestre como marítima, del inmenso territorio
    americano, estuvo a cargo, en un comienzo, de una Junta de Guerra, función que
    pasó más tarde a los respectivos Ministerios de Guerra y Marina, creado por
    los Borbones.

    En
    un principio, la seguridad se limitó a las ciudades y sus alrededores, así
    como a lo largo de algunas costas; más tarde se establecieron "líneas de
    fronteras" mediante el emplazamiento de fortines que delimitaban el dominio
    español del indígena.

    Estas
    guarniciones permanentes eran defendidas por cuerpos de caballería ?
    blandengues ?armados de lanza y carabina.

    La
    defensa territorial americana estaba confiada a los cuerpos de veteranos
    o de línea procedentes de España, así como también a las milicias locales.

    En
    las ciudades principales había un comandante de armas y otras autoridades
    militares de menor categoría.

    La
    defensa marítima la realizaban flotas de pesados galeones. Tres grandes
    armadas zarpaban de la Península y escoltaban a los buques mercantes que venían
    a América hispánica: la del Mar del Norte, la del Mar del Sur y la de
    Barlovento, que patrullaba las cercanías de las islas de las Antillas y protegía
    la flota que surcaba los mares de las regiones.

    Existían
    además, en los principales puertos americanos, flotillas locales, encargadas de
    patrullar las costas circunvecinas.

    Las Milicias.

    A
    mediados del siglo XVIII se organizaron importantes contingentes de milicias que
    reemplazaron las fuerzas improvisadas que combatían contra la indiada.

    Las
    milicias sufrieron profundas reformas en 1801 con la sanción del
    "Reglamento para milicias disciplinadas de Infantería y Caballería del
    Virreinato de Buenos Aires". Por él se establecía el número de
    batallones de milicias, la obligación de anotarse todos los varones entre los
    15 y 45 años para elegir entre ellos los que formarían los cuerpos, los
    exentos de prestar este servicio, las concentraciones, las prácticas que
    realizarían las tropas, la provisión de vestuario, la designación de jefes y
    oficiales y el goce del fuero militar.

    Estas
    milicias auxiliadas por los cuerpos de línea tuvieron ocasión de demostrar su
    valentía y su eficiencia en ocasión de las invasiones inglesas.

     

    Conclusión Final.

    Tras
    un arduo y exhaustivo trabajo de investigación hemos llegado a algunas
    conclusiones que nos permiten observar las características más destacadas del
    sistema económico que imperó entre los siglos XV y XVIII.

    En
    efecto, El MERCANTILISMO fue un conjunto de ideas económicas o más
    especificamente político-económicas. Tendía al fortalecimiento de los nuevos
    estados nacionales de Europa, mediante la creciente intervención gubernamental
    en la economía y el exagerado nacionalismo en las relaciones entre los
    distintos países.

    El
    Mercantilismo no es un sistema homogéneo, pues presenta muchas variantes según
    los países en que imperó y a través de los tres siglos en que tuvo vigencia.
    Con todo, pueden señalarse algunos rasgos característicos:

     

  • text-align:justify;mso-list:l16 level1 lfo47;tab-stops:list 36.0pt\">Importancia
    preponderantes dada a los metales preciosos que el Estado debía procurar
    acrecentar al máximo.

  • text-align:justify;mso-list:l16 level1 lfo47;tab-stops:list 36.0pt\">Para
    alcanzar tal objetivo había que tratar de obtener una Balanza Comercial
    Favorable, fomentando especialmente la exportación de artículos
    industrializados y restringiendo su importación.

  • text-align:justify;mso-list:l16 level1 lfo47;tab-stops:list 36.0pt\">Esto
    significaba, a su vez, el estímulo de las industrias de elaboración, para
    el consumo interno y para las ventas al exterior. Así se formaron las
    primeras Manufacturas, establecimientos de magnitud mucho mayor que los
    talleres de artesanía corrientes hasta entonces.

  • text-align:justify;mso-list:l16 level1 lfo47;tab-stops:list 36.0pt\">Conveniencia
    de la adquisición de colonias como fuentes de materias primas (y
    eventualmente de metales preciosos) y mercados de los bienes elaborados en
    la metrópoli.

  • La
    aplicación de estas ideas contribuyó, especialmente, al progreso de Francia e
    Inglaterra.

     

     

    Autor:

    leo@satlink.com

     

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