El envejecimiento en cuba desde la perspectiva de la…

El envejecimiento en cuba desde la perspectiva de la…

Resumen:
El presente articulo muestra como el fenómeno del envejecimiento esta
íntimamente ligado a la reducción de muertes prematuras donde resulta de gran
utilidad el indicador de años de vida potencialmente perdidos, que nos permite
trazar estrategias a partir de identificar las reservas por edad, sexo y
enfermedades, con prioridades distintas a otras evaluaciones como tasa de
mortalidad, esperanza de vida y supervivencia. Se expone como transcurre la
transición demográfica en Cuba, el proceso de envejecimiento de su población y
un recuento histórico del mismo hasta la etapa actual. Concluimos que en el
empeño de arribar a cota superiores en el desarrollo demográfico que
necesariamente contempla el incremento de la esperanza de vida de la población
constituye un reto de la organización de los servicios de salud evitar muertes
prematuras. Recomendamos la utilidad de evaluar esta experiencia

Índice:Indicadores de muertes prematurasTransición DemográficaProceso de
Envejecimiento de la poblaciónRecuento histórico del envejecimientoEtapa actual
 Referencias Bibliográficas

Prolongar la vida humana cuanto sea posible ha sido ocupación de un grupo
importante de investigadores, y así conocemos que la duración media de la vida
en el siglo de bronce no superaba los dieciocho ó veinte años, durante el
imperio romano los veintitrés, en el medioevo los treinta y cinco y en el siglo
XIX los cuarenta y cuatro. En la década de los años sesenta del siglo XX, en los
países desarrollados, alcanzó los setenta años, pero actualmente se aproxima ya
a los ochenta, logros que se han obtenido gracias al descenso de la mortalidad
infantil, la eliminación de múltiples infecciones en las edades más avanzadas de
la vida, y el mejoramiento del diagnóstico y de la terapéutica, entre otros. Los
científicos opinan que el perfeccionamiento del medio socioeconómico y
científico técnico permitirá, en un futuro cercano, prolongar la vida humana,
aproximadamente, en diez años (1)

La inmortalización del ser humano continúa siendo un terreno puramente
especulativo, sin embargo, otras metas, como la prolongación de la vida útil y
la eliminación o atenuación de los inconvenientes de la tercera edad, sí
constituyen empeños válidos de la ciencia contemporánea. (2). que en este
sentido tiene como tarea central, concreta y práctica, mantener la vida del
hombre en un nivel estable, ampliar los lapsos de la vida individual y retrasar
la aparición de las incapacidades en la ancianidad. (1,3)

Su abordaje lo hacemos desde la mortalidad dado que el deseo elemental de toda
persona normal es vivir el mayor tiempo posible y gozando de buena salud,
igualmente se dará siempre preferencia en toda sociedad a una baja tasa de
mortalidad, lo cual implica que para mantener el equilibrio con una larga
esperanza de vida la tasa de natalidad sea baja. (4)

Cualquier estudio de Mortalidad requiere de la demografía que es la ciencia que
tiene como objetivo el estudio de las poblaciones humanas y que trata de su
dimensión, estructura, evolución y características generales, considerados desde
un punto de vista cuantitativo. Por tanto la demografía estudia estadísticamente
la estructura y la dinámica de las poblaciones humanas y las leyes que rigen
estos fenómenos (5)
En Salud publica tiene gran importancia en la elaboración de tasas estudios
epidemiológicos y planificación por solo citar tres aspectos.(6). Es así porque
el campo de la salud ofrece un punto de observación para entender los procesos
de cambios más generales y la razón está en que biología y sociedad se revelan y
reflejan en ella. El cuidado de la salud es por tanto un esfuerzo que va mucho
más allá de la mera aplicación de tecnologías médicas. (7)

La mortalidad como uno de los eventos vitales refleja el estado concreto de la
salud permitiendo su análisis y comportamiento general en una población
determinada. De ahí que población y salud se refieren a realidades muy
interrelacionadas, ambos campos comparten indicadores que dan respuestas a las
distintas áreas de intereses, expresadas como tasas lo que constituye un
indicador de estado de salud de un territorio, a la vez que representa una
variable demográfica para la realización del análisis de la situación de salud.

Los cambios en la mortalidad y sus consecuencias en la estructura por edad y el
análisis de sus causas constituyen un elemento básico para la planificación del
sector salud. El resultado de estudios de mortalidad facilita el establecimiento
de metas cuantificables en la esperanza de vida de la población y la selección
de instrumentos más adecuados para evaluar los resultados de programas y
servicios de salud.

El conocimiento de la mortalidad por grupos de edad es muy importante para la
formulación de políticas y programas sanitarios dado que a diferentes edades se
asocian distintos riesgos de muerte y es también diferente la incidencia y
prevalencia de enfermedades. Por lo antes expuesto se crea la necesidad de
estudiar el comportamiento de la mortalidad en el adulto mayor para alcanzar una
mayor esperanza de vida en ese grupo poblacional.

Igualmente la mortalidad es un elemento esencial para medir el crecimiento
natural e la población pues el mismo representa la diferencia entre si tasa
bruta e igual indicador en natalidad, si tenemos que un territorio decrece
cuando el saldo es negativo y se debe a una mayor cantidad de fallecidos que de
nacidos vivos.

El comportamiento de la mortalidad por causas refleja que las endógenas se
presentan más frecuente en las primeras etapas de la vida, apareciendo después
las exógenos, volviendo a ser las endógenas las de mayor presencia en los años
finales de la vida.

Un elemento fundamental desde la perspectiva de la mortalidad en el fenómeno del
envejecimiento es evitar la muertes prematuras, buscar que las personas
sobrevivan más años, lo que constituye un reto tanto de gobiernos como de
autoridades del sector salud, desafío que debe enfrentar cada país y que
requiere de estudios con enfoque médico gerencial y bioestadística

El logro de este propósito ha de ir acompañada una mejor calidad de vida. El
desarrollo de las ciencias, y de la medicina en particular, ha demostrado que es
posible envejecer con vitalidad Las discapacidades físicas, mentales y sociales,
íntimamente relacionadas con la prolongación de la vida, se consideran entre los
problemas más graves que debemos enfrentar en este empeño. De ahí que, mejorar
la prevención, el tratamiento, el pronóstico, así como la calidad de vida de los
ancianos se haya convertido en un reto para la comunidad científica
internacional, (8)

Los estudios de muertes prematuras requieren de medidas de resúmenes de salud de
una población entre los que destacan la esperanza de vida y los años de vida
potencialmente perdidos (9) . Otro de los, indicadores que incluye es el los
años de vida ajustados por discapacidad (conocidos en la literatura inglesa por
las siglas DALYs).que es una medida de brecha de salud, que requiere de una
primera fase que cuantifique los años de vida potencial perdidos (AVPP) por
muertes prematuras

El indicador de años de vida potencialmente perdidos (AVPP), permite construir
una nueva escala de prioridades entre las principales causas de muerte que
considera no solo la magnitud numérica sino también su significado social,
además nos dice cuantos años se dejan de vivir por todas o por cada una de las
causas de muerte. (10). Ofrecen una visión más amplia de la importancia relativa
de las causas de muerte y es un instrumento fundamental para la planificación y
definición de prioridades.(11).
La metodología para el cálculo de los años de vida potencialmente perdidos (AVPP),
por muertes prematuras aparece en detalle en varios trabajos publicados. (12).
En resumen, su cálculo consta de los pasos siguientes: desglose de la mortalidad
por grupos según edad y sexo y calcular los AVPP por muertes prematuras para
cada causa de muerte multiplicando, para cada grupo según edad, sexo y causa, el
número de muertes por la esperanza de vida correspondiente a ese grupo. Sus
resultados nos permiten identificar posibles diferencias en el comportamiento de
este indicador en grupos de edades y en sexo, además en enfermedades y daños que
pueden presentar impactos bien diferentes según se considere la mortalidad o los
años de vida potencialmente perdidos AVPP asociados, lo que puede cambiar su
importancia en comparación con la correspondiente mortalidad.

Estudios realizados en nuestro país destacan el hecho de que en los años de vida
potencialmente perdidos (AVPP), por muertes prematuras de las anomalías
congénitas, las condiciones perinatales y las enfermedades transmisibles, aunque
mantienen lugares importantes en el decenio, tienen una marcada tendencia a la
disminución a lo largo de estos años, con seguridad reflejo de un trabajo
exitoso en estas tres áreas antes y durante el decenio estudiado. (13). Si
embargo a nivel mundial el comportamiento de los años de vida potencialmente
perdidos (AVPP), por muertes prematuras para las causas aproximadamente
equivalentes usadas en los reportes mundiales de la OMS muestran por el
contrario un comportamiento muy estable: las anomalías congénitas, las
condiciones perinatales y las enfermedades infecciosas y parasitarias,
prácticamente mantienen iguales sus pesos relativos en los años 1990 y 2000
,para las anomalías congénitas 2,1 % y 2,3 % respectivamente; para las
condiciones perinatales 9,1 % y 8,7 % respectivamente; y para las enfermedades
infecciosas y parasitarias el 29,3 % y 30,7 % respectivamente. Estos datos
demuestran que los años de vida potencialmente perdidos (AVPP), por muerte
prematura tienen un gran valor como medida de la carga asociada a la mortalidad.
(14)
Llegado a este punto es obvio dejar claro que la mortalidad y los años de vida
potencialmente perdidos (AVPP), por muerte prematura no son ni la misma
información expresada de maneras distintas, ni son excluyentes: son
informaciones esencialmente complementarias que a nuestro juicio son poco
estudiados en la actualidad en nuestro país por lo que requiere de una
profundización por su valor como medida de resumen de la salud de la población,
lo que ayuda a mejorar los reportes estadísticos y aporta una mayor y mejor
evidencia factible de ser adecuada y fácilmente empleada por nuestros decisores
a los distintos niveles.
Es evidente que la reducción de muertes prematuras se traduce en un menor número
de años potencialmente perdidos y se refleja en la esperanza de vida, aunque
ambos son indicadores diferentes

La esperanza de vida al nacer (EVN) es un indicador resumen del nivel de
mortalidad, y resulta muy útil para el diagnóstico y pronóstico de las
realidades socioeconómicas y sanitarias de un país. (15)
Para muchos autores califican la esperanza de vida en salud como un indicador
cualitativamente superior pero a pesar de ser un buen indicador, no se está
seguro de que sea el mejor para decidir el estado de salud de la población, por
lo que al incrementarse la expansión de la vida, podríamos pensar que el límite
no está precisamente en la longevidad sino en la mortalidad. Estudios realizados
en la Unión Europea han demostrado que en los países existen brechas en la
relación de la esperanza de vida al nacer y la prolongación de la vida.(16)
En Cuba el incremento de la proporción de personas mayores no es sólo un
resultado de la disminución de la fecundidad, la cual ha seguido la ruta natural
de la transición demográfica de los países de mayor desarrollo económico. Ha
sido también la disminución de la mortalidad para todas las edades un factor
determinante en este proceso. No tomaremos como ejemplo los antológicos
resultados en la disminución de la mortalidad infantil, sólo pensemos que menos
de veinte de cada mil personas de 60 años y más mueren cada año.. Muchos países
en nuestro planeta tienen la mortalidad infantil más alta que nuestra mortalidad
geriátrica (17)

La expectativa de vida al nacer en Cuba ha ganado casi veinte años desde la
década del cincuenta a la actualidad, algo poco visto en el mundo en
desarrollo.. En 1970 por cada cien jóvenes (personas entre cero y catorce años)
se encontraban 24.,3 ancianos (18). Avanzada la década de los noventa, en 1996
se confirmó que el número de jóvenes disminuye a la vez que aumenta el de las
personas de 60 años y más (por cada cien jóvenes, 58,5 ancianos) y para el 2010
el indicador debe alcanzar los 93,4 ancianos por cada cien personas entre cero y
catorce años. (19) También la esperanza de vida a los sesenta años aumenta
sensiblemente, si en 1950 era de 15.5 años, en menos de cuarenta años se elevó a
20.5 años; estos niveles de esperanza de vida de la población senescente son
comparables con los más altos del mundo. Especialmente es destacable la
esperanza de vida geriátrica de los hombres cubanos, la cual llega a los 19.5
años, frente a 21.1 para las mujeres. Actualmente las personas que cumplen
setenta y cuatro años tienen posibilidad de vivir diez más, y 7,6 los que
arriben a los ochenta, para uno y otro sexos, avance poco visto en el mundo
desarrollado e inédito para los países pobres. (20)
Otro indicador que demuestra la magnitud y la rapidez del crecimiento de la
longevidad de los cubanos, es el rango de supervivencia de su población: hoy ya
más del 75 % de los cubanos sobreviven a los 60 años y en los próximos 10 años
lo hará el 87 %. Esto es más de la media europea y mucho más que la
supervivencia en América Latina.(21)

En el presente período nuestro país realiza múltiples acciones en aras de
extender la expectativa de vida de sus habitantes al nacer a ochenta, cifra que
hasta ahora solo poseen Japón y Suecia, (21) y es el reto más importante que
debe enfrentar la sociedad cubana en el presente siglo.

Para su consecución se ha de trabajar en la reserva de años de vida por ganar,
que en su mayoría está en las personas con 60 años o más, pues el sesenta por
ciento de la esperanza de vida actualmente puede estar en ese grupo etáreo (22)
propósito que se conjuga con lo afirmado en el Taller Internacional sobre
Esperanza de vida al nacer, celebrado en La Habana, (23) referido a ?si bien es
cierto que la esperanza de vida es hoy en nuestro país de setenta y siete años,
igualmente están creadas las condiciones para vivir ciento veinte años con
calidad de la existencia?.

Por otra parte dentro del proceso de transición demográfica, en nuestro país se
ha operado el proceso de transición epidemiológica. Es decir, el peso
fundamental de los riesgos de muerte ha pasado desde las primeras a las etapas
finales de la vida, por un desplazamiento de las enfermedades infecciosas
vinculadas a carencias primarias hacia enfermedades crónicas degenerativas y los
accidentes, obligando a tener en cuenta en estudios de este tipo al grupo
poblacional de ancianos.

Consideramos que la mejoría de la esperanza de vida del cubano, que alcanza
edades similares a las personas de los países económicamente desarrollados, es
consecuencia en gran medida del desarrollo científico y técnico en el campo de
la medicina y a la política de salud de nuestro país, factores presentes en el
que se apoya la meta: una esperanza de vida de ochenta años

En consecuencia consideramos que los estudios de mortalidad específicamente los
referidos a evitar muertes prematuras sirven a los decisores de Gobierno y Salud
para enfrentar con acciones prácticas y ágiles el problema de disminuir los años
de vida perdidos después de los sesenta años de edad, pues es innegable que
existen brechas en relación a la esperanza de vida a nacer y la prolongación de
la vida que dada las características de envejecimiento de la población cubana,
las mayores se encuentran en la población anciana
Reiteramos que tanto aumento de la esperanza de vida, como el envejecimiento en
si mismo resulta de evitar defunciones "prematuras", pero no deberían alterar
los límites biológicos para la duración máxima de cualquier ser vivo. La
realidad es bien distinta. Todos los intentos por aclarar cual es ese límite
teórico en los seres humanos se han visto superados poco después por la propia
realidad. Lo cierto es que, a medida que mejora la duración media de la vida y
la pirámide de población se va engrosando por su cúspide, los casos corroborados
de longevidad extraordinaria son cada vez más longevos. El asunto interesa a la
demografía porque, de existir un límite biológico para la supervivencia, dicho
límite también determinaría la esperanza de vida máxima que pueden alcanzar las
poblaciones humanas. Interesa igualmente a los Estados y, en general, a los
sistemas sanitarios y de pensiones, necesitados de elementos aclaratorios en que
basar sus previsiones de gastos y prestaciones. En consecuencia, el debate
actual entre demógrafos, geriatras, biólogos y genetistas está alcanzando una
viveza y profundidad sin precedentes.

El de la longevidad es un tema que, en principio, no debería relacionarse con el
del envejecimiento demográfico ni con el aumento de la esperanza de vida dado
que en teoría, la longevidad máxima de una especie es algo predeterminado
biológicamente y al margen de la estructura por edades que presenten las
poblaciones en cada momento como de las mejoras en la mortalidad.
La longevidad es considerada como la duración de la vida de una persona. Se mide
mediante el concepto de esperanza de vida. La esperanza de vida de un tipo de
persona es la media de la duración de la vida de ese tipo de personas (24). En
fin la longevidad es la extensión en años de la vida o existencia
Desde una perspectiva conceptual muy general, el envejecimiento es la
transformación de cualquier aspecto de la realidad que acontece en el proceso de
interacción con el medio.(25).El proceso de envejecimiento continuo e
irreversible es un reto desde el punto de vista Social y económico lo que obliga
a prepararse para ello a la salud con el objetivo central de lograr una
longevidad Satisfactoria en la cual la declinación fisiológica es mínima o
ausente, donde desde el punto de vista clínico se alcance un bajo riesgo de
enfermedad, y discapacidad, un nivel alto de funcionamiento físico y mental y
una satisfacción activa con la vida.

En lo que concierne a la especie humana en particular, se reconocen tipos
diferentes de envejecimiento, entre los que sobresalen el individual y el
demográfico o poblacional. El envejecimiento individual es el proceso de
evolución hasta ahora irreversible que experimenta cada persona en el transcurso
de su vida y envejecimiento poblacional el incremento de la población de adultos
mayores con respecto al conjunto de la población a que pertenecen. Esta dualidad
de interpretaciones hace que el análisis del envejecimiento deba hacerse en 2
planos diferentes: el social, con implicaciones y dimensiones del micro mundo y
macro mundo, y el individual (26) A su vez, este último se aborda de modo
interdisciplinario y multidimensional por considerar al adulto mayor como a
cualquier humano, una mezcla indisoluble biopsíquica en un contexto social y
económico que responde al tipo de sociedad en que se desarrolla e interactúa
dialécticamente, y donde conforma un conjunto categórico biopsico-social-económico,
con elementos emocionales y espirituales, regido por normas éticas desde aristas
morales, jurídico legales, culturales y religiosas
El envejecimiento es un proceso que se desarrolla gradualmente entre los
individuos y en el colectivo demográfico. Las personas envejecen a medida que en
su tránsito por las diversas etapas del ciclo de vida ganan en años; en cambio,
una población envejece cada vez que las cohortes de edades mayores aumentan su
ponderación dentro del conjunto. Si bien la edad parece el criterio más
apropiado para acotar el envejecimiento, la determinación de un valor numérico
preciso siempre tendrá arbitrariedades. Bobbio apunta que el umbral de la vejez
se ha venido retrasando a lo largo de la historia y Solari señala que la edad de
la vejez, auto percibida o socialmente asignada, ha estado aumentando.
Tradicionalmente, la División de Población de las Naciones Unidas ha fijado la
edad umbral en los 60 años; para rescatar la heterogeneidad de este grupo se le
subdivide en dos segmentos, con el segundo a partir de los 75 años. (27)

La naturaleza socio demográfica del envejecimiento de la población estriba en
sus raíces sociales, económicas, políticas y culturales. Sus efectos entrañan
desafíos a la estructura, las funciones y el desarrollo de las sociedades. Este
impacto multifacético del envejecimiento motiva la exploración de sus tendencias
y antecedentes más cercanos.

En permanente interacción con la inercia inherente a toda composición etaria, la
remodelación de la estructura de la población obedece al sentido, fuerza y
persistencia de los cambios de las variables demográficas fundamentales:
mortalidad, fecundidad y migración.
La disminución de la mortalidad contribuye a que más personas sobrevivan hasta
edades avanzadas. Sin embargo, dado que inicialmente esa reducción es más
acentuada en la infancia y la niñez, el resultado es un rejuvenecimiento de la
población. Sólo después de haberse conseguido progresos importantes en las
etapas iníciales de la vida, la reducción de la mortalidad comienza a rendir
frutos entre los adultos mayores.
Si bien la disminución sostenida de la mortalidad fue, en orden cronológico, el
primer gran cambio demográfico observado , los últimos cincuenta años, mayor
trascendencia tiene la drástica reducción de la fecundidad, acaecida en la
mayoría de los países a contar de los años sesenta y setenta..
.
El carácter variable y reversible de las corrientes migratorias restringe su
papel en la remodelación de las estructuras etarias de la mayoría de los países.

El envejecimiento también se manifiesta en el conjunto de adultos mayores, y así
lo muestra el ascenso sostenido de la proporción de 75 y más años de edad. Su
aumento es fruto del retroceso de la mortalidad general, de la prevención
oportuna de afecciones antes consideradas inevitables y del combate a las
enfermedades degenerativas. Sin embargo, no es seguro que tal progreso esté
acompañado de mejoras en la calidad de vida, pues más importante que la mera
longevidad es la calidad de los años que se viven.
.
Una característica distintiva del envejecimiento es su especificidad de género;
en general, a medida que aumenta la edad de una población se acrecienta la
proporción de mujeres, especificidad que se origina en la mortalidad diferencial
según sexo y que redunda en una mayor esperanza de vida para las mujeres. En
promedio, las mujeres de la región viven seis años más que los hombres y al
comienzo de la edad adulta mayor esa diferencia es de casi cuatro años.
Según la información censal, entre un cuarto y un tercio de las mujeres de 60 a
64 años no tienen cónyuge; la ausencia de una pareja, amén de restringir las
posibilidades de enfrentar las necesidades básicas, crea carencias afectivas y
repercute sobre la seguridad emocional. La condición de la mujer de edad se ve
también afectada negativamente por la discriminación sufrida a lo largo de su
vida; así, por ejemplo, su menor participación laboral limita sus posibilidades
de generar ahorro para la edad adulta mayor o de acceder a una pensión.
Este proceso se distingue también por un claro sesgo de género, un predominio
urbano y la prevalencia de la inequidad social. El momento histórico en que se
dinamiza la transición demográfica, las condiciones iníciales de la estructura
por edades y el ritmo de cambio de la fecundidad, la mortalidad y la migración
acotan las diferencias del envejecimiento de la población entre los países.(28)
Consideramos pues que el Envejecimiento es un reto para la Salud con el objetivo
central de lograr una Longevidad Satisfactoria definida esta como la declinación
fisiológica mínima o ausente, donde desde el punto de vista clínico se alcance
un bajo riesgo de enfermedad, y discapacidad, un nivel alto de funcionamiento
físico y mental y una satisfacción activa con la vida. (10)
Distintas personas tienen distintos estilos de vida, pero parece que importa más
dónde nacemos que cómo vivimos. La salud y la higiene parecen influir en la
esperanza de vida más que ningún otro factor como lo corroboran las diferentes
cifras alcanzada por los, países según su desarrollo socio economice, siendo mas
alta en el llamado primer mundo. (29)
Desde el inicio de la historia de la humanidad hasta el siglo XX, los seres
humanos lograron un promedio de vida de 47 años, pero de ahí al momento actual,
este promedio aumentó treinta años (30)

Para la salud pública, el reto no es sólo prolongar la vida, sino que el
individuo que llegue a viejo se encuentre y mantenga sano, es decir, no se trata
únicamente de mejorar la cantidad sino la calidad de vida, por lo que queda
claro que en el segmento poblacional de la tercera edad el concepto de salud va
indisolublemente ligado al de validísimo, o sea, a la capacidad de valerse por
sí mismo en las actividades del diario vivir. (31) Aún las personas que
disfrutan de una salud relativamente buena, y que son activas y colaboradoras en
su medio comunitario y familiar a menudo necesitan atención y apoyos especiales
para mantener su salud. (32)

Al comenzar este milenio una perspectiva histórica se hace necesaria para
conocer mejor el futuro del hombre y sus conquistas en busca de una mayor
longevidad. y permite una existencia feliz (33)
El aumento del promedio de vida de las poblaciones, íntimamente ligado a la
reducción de muertes prematuras, es un fenómeno social con trascendencia
sanitaria y económica. Es una realidad el rápido crecimiento en la expectativa
de vida de las personas. (34)

La población de 60 años y más está aumentando en una tasa anual del 3 % en
comparación con un aumento del 1,9 % para la población total. En términos
absolutos esto significa que el equilibrio neto de la población de ancianos de
la región aumenta en más de 80 000 personas cada mes. Se proyecta que entre 1991
y 2020 la población de mayor edad aumentará más rápidamente que la población
total en todos los países de América Latina.

Según cálculos de las Naciones Unidas (UN), en 1950 habían alrededor de 200
millones de personas de 60 años y más; que aumentaron en 1975 a 350 millones.
Las proyecciones demográficas de las NU indican que para el año 2000 aumentó a
590 millones y para el 2025 pueden ser de 1100 millones lo que significara un
aumento del 224% con respecto a 1975. Las personas de edad avanzada constituirán
el 13,7% de la población mundial para esta época (35)

En los próximos 43 años se sumarán 2,500 millones de habitantes al planeta
pasando de los 6,700 millones en la actualidad a 9,200 millones en el 2050 .En
la primera parte de esta ecuación, mejor decir de esta inquietud esta el
añejamiento y despoblamiento de los ricos. Para hacer entendible lo anterior,
tomemos como paradigma a Japón cuyas estadísticas muestran que tendrá menos de
100 millones de habitantes en 2050 y menos de 50 millones hacia el 100. (36)
La modificación de los indicadores demográficos, las mejoras en la alimentación,
la atención sanitaria y el control de enfermedades infecciosas y la combinación
de estos factores con los adelantos de la revolución científico técnica, al
influir en la calidad de vida y nuestro medio, hacen que la vejez hoy día tenga
características diferentes a hace un cuarto de Siglo. (1)

La estrategia pata su logro en el caso cubano quedo definida durante el Congreso
?Longevidad Satisfactoria? efectuado en marzo de 2003 en la Ciudad de la Habana,
cuando su Ministro de Salud señalaba: ?Hemos renunciado a considerar al
envejecimiento como un problema, máxime cuando es el resultado de una política
social donde la vida del hombre es la esencia. Sabemos que es el reto socio
demográfico más importante que deberá enfrentar nuestra sociedad en el presente
siglo. Ese reto lo enfrentaremos con la prioridad, seriedad y optimismo que ha
caracterizado al proyecto social cubano. Solo la justicia social y la unidad de
un pueblo, convierten el privilegio de vivir por larga fecha, no en derecho
divino de algunos, sino en una oportunidad de cada vez más ciudadanos de un
pueblo humilde, pero de raíces profundas y recias como su historia?. (37)

Si bien es cierto que aumento de la esperanza de vida en los últimos 30 años en
Cuba, ha estado fuertemente determinado por el descenso de la mortalidad
infantil consideramos que las bajas tasas alcanzadas en este sentido y en la
fecundidad repercutirán en una menor contribución al incremento de la esperanza
de vida lo que nos obliga al abordaje del aumento de la misma desde la
perspectiva de reducir la mortalidad general y en especial en los ancianos antes
de los 80 años disminuyendo así los años de vida potencialmente perdidos.
Recordemos que la disminución de la mortalidad es la base para lograr un
incremento en la esperanza de vida, por lo que ha de ser nuestro propósito
buscar reservas para su incremento para lo que es Obligada una perspectiva de
ciclo de vida, género y estratificación territorial. (21).

Cuba se encuentra en una transición demográfica en estadio muy avanzado, pues se
constata bajo nivel de fecundidad y mortalidad, en este último evento vital, el
país presenta en los Indicadores de Oro, tasas de países desarrollados Se ha
producido una disminución de la fecundidad con un incremento de la Tercera Edad
lo que implica un fenómeno de Envejecimiento, característico de países
desarrollados. (38)

Cuba será el país del Tercer Mundo más envejecido en los próximos cincuenta
años. Insistiremos en las causas fundamentales que conducen a dicha transición,
o sea, hacia el incremento de la proporción de adultos mayores en la composición
poblacional de nuestro país. Estas causas son: el incremento de la expectativa
de vida gracias a la adecuada política de salud de nuestro país, en el descenso
de la fecundidad, el saldo migratorio negativo y la disminución de la mortalidad
prematura. Debido a estas causas se incrementará la población de adultos mayores
y nuestra sociedad requerirá de grandes recursos humanos – formales e informales
- para solucionar los problemas que acarrea este envejecimiento

Un aspecto a tener en cuenta en estudios de este tipo es la Transición
demográfica que se define como el proceso de ruptura en la continuidad del curso
del movimiento de la población hasta un momento determinado; al mismo tiempo se
trata de un proceso en el que emerge un nuevo tipo de reproducción de la
población y el movimiento subyacente de esta. .
Históricamente se han producido cambios en períodos en que la natalidad y
mortalidad han ido cambiando poco a poco de altos a bajos niveles e incluso a
niveles negativos de crecimiento.

Se reconocen 4 etapas según natalidad y mortalidad:

1.- Mortalidad y natalidad elevadas: Esperanza de vida menor de 45 años y Tasa
de Fecundidad Total mayor de 6

2.- Ambas comienzan a disminuir, la natalidad primero: esperanza de vida entre
45-55 años y Tasa e Fecundidad Total entre 4-6

3.- Ambas disminuyen de forma acelerada: Esperanza de Vida 55-65 años y
Fecundidad 3 a 5.

4.- Ambas están bajas (o baja natalidad y baja mortalidad): Esperanza de vida
mayor de 65 años y Fecundidad menor de 3

La literatura recoge de si esta evolución se refiere a un resumen histórico de
la experiencia por la que atravesaron los países desarrollados o si ha devenido
en modelo teórico explicativo de la situación de todas las naciones o sea que se
expresa el proceso demográfico como respuestas a las transformaciones socio
económico que trae el desarrollo industrial. Como teoría se ha cuestionado por
años por otros autores pues las distintas etapas antes citadas las consideran
una tendencia una regularidad. (10)

En nuestra opinión esta íntimamente asociada a una ley objetiva de la salud que
es el incremento constante de la esperanza de vida al nacer en los seres humanos
y al principio la mediatización de lo biológico por lo social, La modificación
de los indicadores demográficos, las mejoras en la alimentación, la atención
sanitaria y el control de enfermedades infecciosas y la combinación de estos
factores con los adelantos de la revolución científico técnica, al influir en la
calidad de vida y nuestro medio, hacen que la vejez hoy día tenga
características diferentes a hace un cuarto de Siglo.

En el caso de la transición cubana se han podido descubrir particularidades como
la prevalencia de algunas enfermedades contagiosas. Por tanto, el programa de
salud cubano no se basa solamente en evitar las muertes prematuras y aumentar la
sobre vivencia sino además, en conservar la salud y restablecer las capacidades
físicas y mentales durante un ciclo de vida cada vez más largo. (39)
Dentro del proceso de transición demográfica, en el país se ha operado el
proceso de transición epidemiológica. Es decir, el peso fundamental de los
riesgos de muerte ha pasado desde las primeras a las etapas finales de la vida,
o sea, en un desplazamiento de las enfermedades infecciosas vinculadas a
carencias primarias hacia enfermedades crónicas degenerativas y los accidentes.

Continuar prolongando la vida de los cubanos conlleva a trazar estrategias en
las que debemos tener en cuenta el plan de acción aprobado en Madrid que pone en
el centro de su interés el tema del Envejecimiento y el Desarrollo, al igual que
la declaración política firmada por los países asistentes a la II Cumbre del
Envejecimiento del año 2002, que hace hincapié en la necesidad de poner también
a los adultos mayores como punto de mira de los programas de desarrollo

Mostramos a continuación como ha sido el crecimiento de ancianos en nuestro
país, en 1899 en Cuba habitaban sólo 72 000 personas mayores de 60 años (1 por
cada 22 personas de la totalidad de la población). En 1953: 400,000 (1 por cada
15) y actualmente esa cifra se ha incrementado hasta 1,46 millones (1 por cada
8). (21) En 1738 272 habitantes. ( para uno por cada 15.5 cubanos) según anuario
de salud 2005 .Y para el 2020 aumentará en un 25% por lo que se pronostica (que
uno de cada 4 cubanos) tendrá 60 años o mas, por último que 400 mil personas
superaran los 80 años(40)
Desde el 2015 habrá en Cuba más personas mayores que niños, pero en el 2025
tendremos en el país 156 personas mayores por cada 100 niños. Hoy se puede
afirmar que 75 de cada 100 cubanos que nacen, van a vivir más allá de los 60
años. (41)
El ?encanecimiento? de la población cubana, uno de los más rápidos y de mayor
intensidad del planeta, es presente y no futuro, aunque la parte más importante
del proceso, está por llegar, no sólo tendremos más adultos mayores, sino que
estos vivirán mucho más (42)

Para un mejor entendimiento del proceso de envejecimiento en Cuba y como se
llego a los resultados antes citados y proyecciones futuras se hace necesario un
recuento histórico de cómo ha sido este proceso en una sociedad que se ha
transformado desde una entidad demográfica poco envejecida a otra con un tanto
por ciento de adultos mayores que cada día crece en relación con los otros
grupos poblacionales y se acerca a la de los países altamente desarrollados.

Lo importante e interesante de la evolución socio demográfica cubana es que la
misma se inscribe en un paradigma de interrelaciones entre el desarrollo
económico y social y la población. Si Cuba hoy día resulta un país desarrollado
demográficamente es precisamente por los logros que han tenido las políticas de
educación, salud, seguridad social, seguridad ciudadana, desarrollo territorial,
protección a grupos vulnerables, promoción del papel de la mujer y otras que han
actuado modelando los patrones demográficos con una tendencia similar a la de
los países más desarrollados. El caso cubano resulta en la práctica la
constatación de la afirmación conceptual que la solución de los problemas
demográficos de un país pasa por la transformación económica y social.(43)
La historia del crecimiento poblacional de la Isla ha transitado por diferentes
ciclos y períodos. De poco más de cien mil habitantes autóctonos a la llegada
del conquistador español a finales del siglo XV, arribó a fines del XIX, al
cierre de la dominación colonial española con poco más de un millón y medio de
habitantes.
Hubo períodos en esos cuatro siglos en que la población del país casi no creció
y otro en que su crecimiento fue alto. Lo que no pudo la falta de oro y metales
preciosos, se logró con la condición geográfica y el desarrollo de las
plantaciones azucareras y en menor escala las cafetaleras.
En el primer caso la asignación a la Habana, Capital de país y fundada como
Villa en el primer cuarto del siglo XVI, de puerto escala para la concentración
de la flota española que partía a la Península Ibérica llevando las riquezas del
nuevo mundo, hizo que el comercio y la infraestructura aumentaran y con ello la
población. En el segundo caso el desarrollo de la industria azucarera con el
consecuente aumento de las áreas cañeras demandó de una mano de obra abundante y
barata que además era cruelmente explotada. Se estima en poco más de un millón
de esclavos africanos y alrededor de ciento veinticinco mil culíes chinos, la
población que de manera forzada o engañada fue introducida en el país en ese
largo período.
Así se inició un fenómeno que caracterizó la evolución de la población hasta el
primer cuarto del actual siglo, la inmigración lo que ha hecho que en estos
períodos históricos se defina a Cuba como un país de inmigrantes.
En un sentido contrario, el poblamiento en Cuba se vio fuertemente diezmado e
incluso decreció en los treinta años de guerras independentistas que desde la
segunda mitad del siglo XIX y hasta sus finales libró el pueblo cubano por su
independencia. El Gobierno español no solo concentró en Cuba todo su poderío
militar, que aunque en decadencia todavía era lo suficientemente fuerte, sino
también, métodos y prácticas que en el apogeo de la saña y la crueldad
produjeron la denominada históricamente "reconcentración" de la población, en la
cual los habitantes de las zonas rurales eran obligados, sin cuidados ni
atención a internarse en los poblados, pueblos y ciudades, con el objetivo
manifiesto de privar a los patriotas de una base de sustento y apoyo popular.
La consecuencia de esas acciones, puesta en práctica en los estertores del
imperio Español a fines del siglo XIX, no solo hizo decrecer la población en
forma absoluta por la enorme mortalidad que produjo, sino que minó su capacidad
reproductiva, al privar a una buena parte de la misma de recursos y hogares.
El siglo XX se inició sin la dominación española, pero bajo los signos de una
intervención del gobierno de los Estados Unidos, que sentó las bases de lo
acontecido en los casi sesenta años iníciales de siglo, la dependencia económica
y social hacia ese país y su intromisión y decisión constante sobre los
principales asuntos políticos y económicos de Cuba.

En esos años también se sentaron las bases para un proceso inversionista
fundamentalmente de capital estadounidense significativo por su monto y por las
facilidades y exenciones que lo caracterizaron, lo cual trajo un fuerte impulso
a la producción azucarera, al desarrollo del ferrocarril, los puertos, el
comercio y a la creación de nuevos centrales azucareros y otros pueblos y
poblados.
El azúcar alcanzó precios muy altos y con ello las inversiones en este sector en
el marco de la I Guerra Mundial. De nuevo se promueve la inmigración en esta
oportunidad de braceros antillanos – como se conoció a esa fuerza de trabajo
semiesclava que laboraba en la cosecha azucarera ? que unida a un reflujo de
inmigrantes españoles y de otras nacionalidades europeas casi duplicaron la
población del país en los primeros treinta años del actual siglo.
Con el cese de la guerra mundial, el descenso abrupto de los precios del azúcar
prácticamente el único producto de exportación del país y la crisis general del
sistema capitalista mundial a fines de los años 20, este flujo de inmigrantes no
solo se detuvo sino que se invirtió y en los próximos treinta años, se alternó
con años en que la emigración superó a la inmigración. Ya el país no era una
tierra de "oportunidades" y de conjunto con la disminución de la fecundidad y la
mortalidad, se refleja un menor ritmo de crecimiento poblacional.
En 1953 y coincidentemente con el inicio en ese año del proceso revolucionario
que llevó al país al Socialismo, se realizó el último Censo del período
republicano cubano. En el mismo se vislumbraron características socio
demográficas que aportan a la comprensión de la falta de políticas para la
población en áreas sensibles

A partir de 1959, año del triunfo de la Revolución se registran variaciones
sensibles en las políticas para la población, de inmediato con la adopción de
una serie de leyes y medidas de amplio contenido popular, se estaría en
presencia de las bases institucionales del desarrollo poblacional en Cuba. Entre
estas medidas se destacan leyes como la de Reforma Agraria, la de rebajas de
alquileres y Reforma Urbana, el desarrollo de un sistema de salud con cobertura
universal y gratuita, la creación de empleos, la campaña de Alfabetización, la
política de protección a la niñez, la madre y los ancianos, la creación de un
sistema de seguridad social, la promoción y la integración de las mujeres a
actividades socialmente productivas, son entre otras, actividades que se
incorporan como parte de una concepción de desarrollo social que tiene como
objetivo distribuir de una forma sostenida y con una amplia base popular los
resultados de los avances económicos.
Lo importante es que la totalidad de estas medidas ya estaban presente en los
primeros años de la década del 60 y con posterioridad se ha profundizado en las
mismas perfeccionando su aplicación sobre todo en una dimensión muy importante
que gravita sobre el entorno poblacional cubano y que es la participación
popular en su implementación.
Los resultados cubanos en el campo poblacional deben analizarse a partir de la
participación de la población, como parte de un proceso que le es propio y del
cual es parte.

Por ello queda claro que los beneficios del desarrollo social no pueden
operacionalizarse de otro modo que a través de la actuación de la población como
base fundamental de la actividad económica, en tanto que productora y
consumidora de bienes y servicios que se producen en la sociedad; en donde la
participación popular en igualdad de condiciones de género, raza y grupo social,
ha favorecido un alto nivel de cobertura y eficiencia en los programas
desarrollados, actuando como un factor decisivo en la educación popular en
relación con las metas establecidas, propiciando una identificación clara y
directa entre la población y los propósitos sociales.(44)
En este marco en que deben interpretarse la evolución de la población y sus
variables demográficas en el contexto nacional.
El que Cuba sea en la actualidad un país de una transición demográfica muy
avanzada se refleja en el hecho de las tres décadas en que hace que la esperanza
de vida al nacimiento superó los setenta años, o que las mortalidades infantiles
y de menores de cinco año se registran con un solo dígito y que la mortalidad
materna sea además de la menor de América Latina, una de las menores del mundo
en desarrollo.
Conjuntamente con la evolución de la mortalidad se presentan cambios de
envergadura de la transición de la fecundidad, a tenor del hecho de la libre
decisión de la pareja de tener el numero de hijos que desee y cuando lo desee.
Para ello existe una amplia gama de derechos sexuales y reproductivos,
incluyendo la presencia dentro del Sistema Nacional de Salud de un priorizado
programa de Salud Reproductiva en donde la Planificación Familiar y el derecho
al aborto en condiciones de salud, constituyen elementos importantes,
conjuntamente con una extensa red para el cuidado de la salud de la madre y el
niño.
En este contexto los niveles de reproducción de la población se encuentran por
debajo del reemplazo hace mas de veinte años y ello ha sido calificado por
agencias de Naciones Unidas e instituciones de Investigación internacional como
uno de los más intensos a ese nivel siendo ello la causa fundamental del bajo
crecimiento poblacional, y su envejecimiento uno de los efectos de la dinámica
demográfica que mas atención demanda en la actualidad y en el futuro inmediato.
En resumen es posible plantear que el Gobierno de Cuba ha adoptado un conjunto
de programas y medidas en su política social, que ha condicionado de manera
significativa el cambio demográfico y la conducta reproductiva. Sin proponerse
una política de población explícita, el país se ha acercado con celeridad a las
tasas de crecimiento de los países desarrollados, y de forma aproximada a su
estructura demográfica. Lo que en conjunto ratifica el hecho de que el nivel de
condiciones en que se satisfacen las necesidades de la población, tiene
influencia suficiente en el comportamiento demográfico, en especial, los
satisfactores incluyen necesidades básicas como alimentación, vivienda,
vestuario, paz, participación, comunicación, educación, salud; es decir aquellos
aspectos que se insertan en una nueva noción de seguridad y de desarrollo
humano.

Conclusiones:

En el empeño de arribar a cota superiores en el desarrollo demográfico que
necesariamente contempla el incremento de la esperanza de vida de la población
constituye un reto de la organización de los servicios de salud evitar muertes
prematuras.

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