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Carcinoma epidermoide en el pene. Presentacion de un…

Carcinoma epidermoide en el pene. Presentacion de un…

Resumen
El carcinoma epidermoide del pene es una neoplasia poco frecuente, que por su
localización trae como consecuencias serias afectaciones de la calidad de vida
de los pacientes, ocasionando daños tanto físicos, psíquicos como sexuales, por
lo que su prevención resulta muy importante. Su etiología es multifactorial,
pero las infecciones por papiloma virus humano inducen la formación de este
tumor en las mucosas. Por este motivo decidimos presentar un caso portador de
lesión tumoral en el pene, que por demora en el diagnóstico, tuvo una evolución
tórpida. El tratamiento consistió en la exéresis quirúrgica total del miembro
con linfadenectomia regional.

Palabras Clave: Carcinoma epidermoide, Papiloma virus humano, linfadenectomia.

Introducción
El carcinoma peneano es relativamente raro ocupando entre el 0.2 y el 0.5% de
todos los cánceres del hombre en los países desarrollados (1,2). En contraste es
un cáncer muy común en algunas partes de Asia y África, donde puede representar
el 13% de todos los cánceres del hombre (2) .Su etiología está relacionada con
afecciones por papiloma virus, tanto en los hombres que lo padecen como en sus
parejas sexuales. Otros factores intervienen en la etiopatogenia como hábitos
sexuales, higiénicos, costumbres entre otras; ejemplo: en los países en que la
circuncisión es un método habitual los hombres raramente desarrollan cáncer de
pene (3). En los Estados Unidos, el cáncer de pene es un tipo de cáncer
relativamente poco frecuente, probablemente debido a las condiciones sanitarias
e higiénicas superiores del país, junto con la práctica común de la
circuncisión. (4)

Sin embargo, los científicos actualmente están estudiando otras causas del
cáncer de pene, en particular la participación del virus del papiloma humano (VPH),
que ya tiene una fuerte conexión con el cáncer cervical. Se han encontrado
anticuerpos contra el VPH-16, que es un tipo específico de virus del papiloma
que también está relacionado con el cáncer cervical, en muchos pacientes con
cáncer de pene. (5)

El tratamiento del tumor primario está muy bien definido, pero hay controversia
en cuanto al manejo de los ganglios inguinales negativos. La linfadenectomía
primaria se asocia a una mejor sobreviva, de 5 años (52% a 88%)(4, 5, 7),
comparada a la linfadenectomía terapéutica (8% a 61%)(5-6,7). No obstante, se
trata de una patología relevante ya que constituye un importante problema
físico, psíquico y sexual (3) Por este motivo decidimos presentar este caso con
el objetivo de diagnosticar precozmente esta neoplasia y evitar complicaciones.

Presentación del caso:
Paciente masculino de 35 años de edad, raza negra, antecedentes de buena salud y
de haber sido circuncidado en la adolescencia por métodos tradicionales
traumáticos que le dejo como secuela una fimosis cicatrizal residual. Se
presenta a la consulta de urología con lesión ulcerada del pene de un año de
evolución que había sido interpretada y tratada como un posible chancro
sifilítico. Pero la lesión empeoro continuando su crecimiento con dolor y ardor
ocasionales.

Examen urogenital: Se observan 2 lesiones tumorales ulceradas de 3,5 cm y 3 cm
respectivamente en caras dorsal y lateral izquierda del pene, comprometiendo
glande en su tercio inferior, corona y tercio superior del cuerpo, de bordes
irregulares e indurados, severo edema del pene con borramiento. Las regiones
inguinales mostraron la presencia de paquetes ganglionares pitreos. (Figuras 1 y
2)

Examenes complementarios:
- Hemoglobina ]:9.4g/l
- Eritrosedimentation.:54mm/h
- Serologia: No reactiva
- VIH: negativo
- Rayos X de torax: negativo
- Ultrasonido abdominal: Se observan adenopatías para aórticas abdominales.

La conducta fue quirúrgica con exéresis total del miembro (falectomia total) y
linfadenectomia inguinal bilateral. (Figura 3)

Estudio histopatologico: En el examen histológico se observaron nidos, cordones
y sabanas de células epiteliales escamosas atípicas infiltrando franca y
profundamente el corion, con núcleos pleomorficos, cromatina gruesa,
disqueratosis maligna con la presencia de abundantes perlas corneas,
infiltración de los canales vasculares de los cuerpos cavernosos, uretra,
premiación linfática y extensa necrosis licuefactiva central con abscedacion
visualizándose colonias bacterianas. De los 23 ganglios linfáticos examinados,
en 14 hubo metástasis con invasión capsular. Bordes quirúrgicos libres de
infiltración tumoral. (Figura 4)

Conclusión:
Carcinoma epidermoide bien diferenciado del pene, ulcerado, abscedado, con
amplia zona de necrosis central. Bordes quirúrgicos libres de tumor. Premiación
linfática con metástasis a los ganglios linfáticos inguinales.

El paciente continúa el tratamiento oncológico en Dakar, Senegal, el cual
incluye quimioterapia y radioterapia.

Comentario
El carcinoma peneano es relativamente raro en países industrializados y
representa el 0,4-0,6% de todos los tumores malignos entre los hombres de Europa
y EEUU. Sin embargo, su incidencia aumenta considerablemente en países del mundo
menos desarrollados. Los factores de riesgo relacionados con dicho cáncer son el
tabaco, la fimosis, la mala higiene genital, el virus del papiloma humano y la
edad (mayores de 60 años). (3, 6,7)

Actualmente los científicos creen que los tumores de pene están causados por
efectos cancerígenos de las secreciones que quedan atrapadas en el prepucio si
no se lavan con frecuencia. Por lo tanto, no es sorprendente que esta enfermedad
maligna en particular sea extraordinariamente común en América Central y América
del Sur, así como en otros países del Tercer Mundo, en donde la salud pública y
la higiene personal a menudo son escasas. Además, la circuncisión, que es una
práctica que podría mejorar la higiene, normalmente no se hace. (1, 2,4)

El sitio usual donde el tumor se desarrolla es en el glande cerca de la punta
del pene o parte interna del prepucio, formando un nódulo indurado o placa que
luego se ulcera. Rara vez aparece en la superficie externa del prepucio o cuerpo
del pene. La ulcera típicamente es indolora aunque ocasionalmente la lesión
puede causar dolor. Se puede presentar sangrado y dolor en el pene en las etapas
avanzadas de la enfermedad. (4,7)

El médico lleva a cabo un examen físico, el cual puede revelar una lesión
insensible similar a un grano o verruga. Esta tumoración se encuentra
típicamente cerca de la punta del pene y se necesita una biopsia de ésta para
confirmar si se trata de cáncer. (6, 10,11)

El tumor es usualmente un carcinoma epidermoide bien diferenciado que invade el
cuerpo cavernoso. La infiltración de la uretra ocurre tarde en su curso.
Metástasis a los ganglios linfáticos regionales ocurre en etapas tempranas de la
enfermedad. (1, 3,10)

El tratamiento depende de la localización del tumor y de qué tanto se haya
diseminado. En general abarca: 1- ) Quimioterapia que utiliza medicamentos para
destruir las células cancerosas, 2- ) Radiación con la utilización de rayos X de
alto poder para matar las células cancerosas y 3- ) Cirugía para cortar y
extirpar el cáncer. (9,13)

La detección e identificación temprana del cáncer de pene son muy valiosas
porque los tratamientos que pueden proporcionar resultados exitosos tienen un
riesgo que es realmente bajo. Si el tumor aparece sobre la superficie de la
piel, es posible que el urólogo pueda tratar el problema con una crema tópica
que tiene efectos secundarios mínimos. (6, 10,13)

Si la lesión es más grande, pero sigue estando limitada a un área del tamaño
aproximadamente igual al de un guisante, puede realizarse una pequeña resección
local o un tipo de cirugía que continúe quitando capas de tejido anormal hasta
llegar al tejido normal (cirugía de Moh). Con estos procedimientos,
esencialmente no hay pérdida de la forma ni de la función del pene. Sin embargo,
es de suma importancia realizar un seguimiento cuidadoso para identificar la
recurrencia temprana. Al quitar estas pequeñas lesiones, es muy poco probable
que el cáncer se haya extendido a los ganglios linfáticos y, por lo tanto,
normalmente no es necesaria la resección de los ganglios linfáticos. (5, 7,9)

En el caso de las lesiones más grandes, es necesario resecar cantidades mayores
de tejido, y considerar también la resección de los ganglios linfáticos de la
ingle para poder lograr una curación. En estas circunstancias puede ser
necesario realizar un tratamiento combinado con cirugía, radiación y
quimioterapia. (5, 7,9)También es importante notar que la radiación con rayos
externos es un tratamiento alternativo, específico para las lesiones pequeñas.
Una vez más, es crítica la importancia de una detección temprana, ya que no sólo
asegura un mejor resultado para el tratamiento recibido, sino que también
proporciona mejores opciones de tratamiento. (5, 7, 9,13)

El pronóstico puede ser bueno con un diagnóstico y tratamiento oportunos y el
índice de supervivencia a 5 años para este tipo de cáncer es del 65%. Las
funciones urinaria y sexual con frecuencia pueden mantenerse, incluso después de
la extirpación de una porción significativa del pene.(3,9,12)

Hasta hace poco, el consenso general era que el cáncer de pene era causado por
una irritación química y no había que preocuparse por los contagios. Pero hay
datos recientes que relacionan al VHP tanto con el cáncer de pene como con el
cáncer cervical. Parece haber una mayor incidencia de estos cánceres en las
parejas de personas con estas enfermedades de transmisión sexual. Por lo tanto,
si bien el cáncer de pene no se transmite directamente, si usted o su pareja
tienen VHP deben utilizar protección durante la actividad sexual, prestar
atención a las lesiones que pudieran aparecer y, en el caso de las mujeres,
hacerse exámenes cervicales con frecuencia. No sólo es importante intentar
eliminar o minimizar la infección, también es necesario hablar con un urólogo u
otro especialista acerca de su relación con el cáncer de pene. (3, 4,6)

La circuncisión puede disminuir el riesgo y a los hombres no circuncidados se
les debe enseñar desde muy temprana edad la importancia de la limpieza del área
que se encuentra por debajo del prepucio, como parte de su higiene personal. Una
buena higiene personal y las prácticas de relaciones sexuales "seguras", como la
abstinencia, la limitación de las parejas sexuales y el uso de condones para
prevenir la infección por herpes genital, pueden disminuir el riesgo de
desarrollo de este tipo de cáncer. (5, 6,9)

Referencias Bibliográficas
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Anexos

Figura 1

Figura 2

Figura 3

Figura 4

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